Muerte a la web miope

Hay algo de azaroso en en la forma en que la forma en la que la internet, las aplicaciones y los usuarios evolucionan. No siguen un plan maestro, como así tampoco hay “dueños” de la internet (aunque si hay empresas, grupos y organizaciones que son muy influyentes sobre todo en el área de las tecnologías que corren por detrás de lo que el usuario ve).

Eso es, sin lugar a dudas, una de las cosas que hacen que la internet sea tan atractiva e interesante.

El inherente e inevitable subproducto de la naturaleza caótica de la web es que aquellos que hacen de ella su modus vivendi tienen la necesidad de actualizar la forma de conducir los negocios e interactuar con los clientes para asegurarse continuidad y ganancias así como para poder maximizar el potencial de ventas.

Las compañías que no logren actualizarse van a inevitablemente perder mercado, las que sean buenas en mantenerse por delante de la manada podrán ver mejoras en la cantidad de conversiones y ventas.

Una de las reglas de la web (¿1.0?) qué está cambiando rápidamente es la de el sitio corporativo como pieza central de la vida en-línea de una empresa. Eso puede haber sido cierto en 2001, puede haber tenido algo de verdad en 2006 pero en 2010 es un concepto completamente equivocado.

Los sitios monolíticos son, hoy por hoy, solo parte de un ecosistema web hiper-complejo y no deberían ser tratados como el único punto de partida y salida de las actividades basadas en la web. Hace ya 2 años que comenté acerca de ésto (en inglés).

La manera en que los usuarios realizan sus actividades en la red a cambiado radicalmente en los últimos años. En lugar de la unidireccionalidad de la búsqueda + acceso a sitio web e interactividad con las empresas únicamente en sus sitios web, se observa en vez a los usuarios relacionandose con las empresas (y con otros usuarios) a través de redes sociales. Esto puede tener un impacto en la forma en que compramos en línea.

Bienvenidos al comercio social.

Ya hay suficientes estudios allá afuera que explican el impacto que el boca a boca y las opiniones de los pares tienen sobre la forma en que compran los usuarios. Entonces no me voy a concentrar en esa parte de la discusión. Asuman que ya lo saben.

La verdad es que si bien muchos web-marketers están bien concientes de esa influencia son tan solo unas pocas las compañías que toman ventaja del poder que el comportamiento social tiene sobre la forma de comprar.

Ésto tiene mucho que ver con los “walled gardens” (jardines amurallados). Las actividades sociales, realizar actividades comerciales por internet y la investigación antes de realizar una compra parecen suceder cada una en un universo paralelo. Hay una desconección entre todas esas cosas producto de la falta de integración entre los distintos sistemas y en otra parte porque nadie se tomó la molestia de crear una experienia de compra socialpara el usuario.

A medida que la gente comparte más y más su vida y pasa más tiempo utilizando la internet se genera un potencial enorme potenciado por la cantidad de información y la disponibilidad a hacer cosas en la red.

La propuesta.

Hay 3 necesidades básicas que el shopping online debería intentar satisfacer:

  • Conveniencia
  • Diversión
  • Facilidad de uso

Ya hablé en otra ocasión (en inglés) acerca de la importancia que la diversión tiene en el proceso de compra.

Las redes sociales pueden agregar parte de ése componente de diversión, pero también tienen, potencialmente la posibilidad de ayudar en la conveniencia y la facilidad de uso.

Facebook anunció recientemente que entablaba una alianza estratégica con PayPal. La misma está retringida a dos usos muy específicos:

  1. Pago de publiciad en Facebook.
  2. Facebook Credits (una especie de moneda virtual utilizada principalmente en juegos)

Hace un par de años tuvimos una conversación con Jeremiah Owyang acerca de éste potencial de las redes sociales y ahora el  se arriesga a decir que ésto podría ser el primer paso de facebook en la arena del e-commerce (aunque empleados de Facebook lo hayan contactado para perjurarle que lo que sucede es todo lo que va a suceder).

Ahora, hay todo un universo por descubrir, imaginemos el siguiente escenario:

Facebook (u otras redes sociales) deciden implementar motores de comercio electrónico, cumpliendo un rol de proveedor  de identidad.  De esa manera los usuarios podrían ir a la red social, hacer click en una publicidad o un status de alguno de sus amigos y eso los llevaría a una aplicación dentro de Facebook que les permita realizar la transacción pagando mediante su perfil-asociado-a-paypal.

Hay varias ventajas obvias para todos los involucrados en este escenario:

  • Los usuarios solo tendrían que completar datos por razones de seguridad, no mas formularios masivos.
  • Las redes sociales podrían cobrar una pequeña prima por transacción, cambiando su modelo basado únicamente en ingresos por publicidad a una base más variada y amplia.
  • Las compañías se beneficiarían ya que se podrían aumentar las conversiones de compras en línea, bajando costos y obteniendo un margen más alto.

Eso sería solo el principio de las potenciales implicaciones del comercio social . Uno podría imaginar toda clase de applicaciones asociadas con el proceso de compra. Es fácil pensar en funciones que permitan hacer alarde de algo que nos acabamos de comprar (ayudando a generar mas ventas).

También los usuarios podrían servir de consejeros, obtener descuentos y otros beneficios por referir a sus amigos. Nada de esto es necesariamente nuevo, la mayoría de estas funcionalidades ya están disponibles en juegos como por ejemplo Farmville. Si, son molestos, pero son también muy efectivos.

Las funciones de soporte también deberán tener un componente social. Si bien es cierto que muchas compañías cuentan con foros y otras formas de soporte de pares aún no he visto a ninguna empresa que explote de manera efectiva la gran cantidad de usuarios que las redes sociales poseen.

Twitter puede jugar un rol bastante preponderante en esta ecuación del comercio social, pero eso me ko reservo para otro post.

La realidad es que la concepción de la web corporativa como centro del universo va a tender a desaparecer.  Los sitios corporativos van a a seguir jugando un rol importante, similar al que ya tienen (pero reducido) y van a ser fundamentales para generar los data feeds necesarios para impulsar el comercio “powered by Social Media”.

Me fui a escribir a lo de Gonzalo

Ayer nos entretuvimos discutiendo sobre comportamiento de las empresas, trato al cliente, marketing para idiotas, todo por Twitter…

Eso llevó a que escribiera un post que Gonzalo Alonso publicó en su blog (gracias por el espacio!)

¿Cómo queremos que nos traten las empresas? ¿Cómo exigimos que nos traten? ¿Cómo deberían tratar a los usuarios? ¿Porqué habrían de hacer las empresas las cosas de una u otra manera?

Son 4 preguntas muy diferentes. Sin embargo se mezclaron todas en una serie de twiteos entre quien escribe (@estebanglas), Gonzalo Alonso (@gonzoogle, dueño de éste blog), Ismael Briasco (@briascoi), Damián Taubaso (@elcarpo) y Marianito Amartino (@amartino).

El resto del post en GOAL.

Interneteando por un sueño: la web como campo

Hace un tiempo que estoy observando un fenómeno social de internet, una transformación inevitable que se está consolidando y que es interesante ver. Antes que nada, cabe aclarar que mi visión puede estar viciada de subjetivismo, de alguna idealización extrema. En ese caso, estaría bueno que me lo hicieran saber.

Veamos el mundo útopico que reinaba en internet en sus orígenes. La web era algo nuevo, una especie de planeta primitivo con todo lo necesario para el surgir de la vida. Así fue como empezó a bullir lentamente, a través de listas de correo, páginas personales, web-rings, foros, etc.. De algún modo todo era bastante marginal (sino lo recuerdan basta con pensar en esa idea del geek sin vida que minaba la imaginación de los no iniciados), no había ni podía haber expertos reales, y de algún modo todo se regía por una cierta improvisación. Hoy tenemos estándares de todo tipo, hemos introducido la semántica vía XML y ciertas convenciones de uso que se fueron sedimentando (sea cuál sea la razón de esto) y… he aquí el punto: hemos creado un completo campo nuevo para el surgimiento de una elite “internética”.

Para explicarme sobre esto voy a echar mano al amigo Bourdieu y su teoría de los campos. Una breve mutilación de sus ideas servirá para poner algunos puntos sobre la mesa. La teoría de los campos tiene por principal virtud ser un esquema para explicar (casi)cualquier fenómeno sociológico. Y dice algo así:

(…) un campo es un espacio social de acción y de influencia en el que confluyen relaciones sociales determinadas. Estas relaciones quedan definidas por la posesión o producción de una forma específica de capital, propia del campo en cuestión. Cada campo es —en mayor o menor medida— autónomo; la posición dominante o dominada de los participantes en el interior del campo depende en algún grado de las reglas específicas del mismo. El conjunto estructurado de los campos, que incluye sus influencias recíprocas y las relaciones de dominación entre ellos, define la estructura social.

Claro está, esa es una versión bastante poco apta para la divulgación bloguera, así que la vamos a diseccionar un poco. Básicamente Bourdieu dice que en torno a un capital (quién tiene la manija: el auto más grande, más plata, quién leyó más libros, o como dijo Esteban antes quién hizo más). Claramente ese capital lo construye el mismo campo, es decir… a los intelectuales no les importa quien tiene el auto más grande, pero en una picada en la calle, el que tenga el auto más grande será el “más groso”. Es decir que son las reglas de ese mismo campo las que definen que ese sea el capital. Ese capital representa la posición dominante, el poder en el campo, y todos los que estén en ese campo, pelean por ese capital, o se estructuran en torno a él.

¿Y qué tiene que ver esto con Internet, se preguntará Usted? Todo. Líneas arriba yo describía esa internet primigénea. Pero en torno a la web fue apareciendo un capital suculento. El campo se fue agrandando (y con eso su influencia social y sobre otros campos) y entonces empezaron a aparecer los aspirantes a cacique. Les podemos llamar gurús, personalidades, entrepreneurs (nunca emprendedor, ¿no?)… todos participamos de eso de algún modo: armando conferencias, escribiendo en un blog, creando Venture Capitals, haciendo ‘pitchs’, estando informados… Todos: que quede claro, TODOS, inclusive yo, que escribiendo este post intento ponerme en un lugar de observador. El objetivo final es tener la palabra y el poder por sobre el resto del campo. Y de hecho así funciona: si yo organizo una charla, no da lo mismo a quién invito a hablar; si yo hablo de los 10 mejores startups, no da lo mismo; si yo discuto sobre la calidad o éticidad de una campaña… Algunos saldrán detentando el poder (al menos por un tiempo, ya que esto cambia permanentemente) y en dicho rol serán en cierta forma los que dicten y reformen las reglas del campo, y señalen con su dedo los límites de los que están en la cúpula del campo y de los que no.

¿Y qué tiene de malo esto? Hay mucha gente trabajando para impulsar este sector, para hacerlo crecer, para hacerlo importante. Me parece una tarea faraónica que espero que continúe y no la desmerezco para nada, no es esa la intención. De hecho, pueden ver que esta actividad es, en realidad, una forma de aumentar la influencia de nuestro campo sobre los demás, una forma de insertarnos en el llamado “metacampo”, el campo de campos, la sociedad en su conjunto. Pero, lo que quiero es llamar la atención sobre la no transparencia de este mecanismo. No me refiero a transparencia en un sentido de las intenciones, sino en el de los resultados. No creamos que las decisiones que tomamos son inocentes, son simples, son transparentes. No venermos, animémonos a discutirlas.

Por sobre todas las cosas, este post es para señalar que, he aquí la paradoja, la fecundidad original de internet se empieza a ver viciada por los mecanismos que mencioné. Entonces desaparece el mito originario de “tuvieron una idea y se expandió por la web porque era buena”, para dar lugar a “tuvieron una idea y alguien los apadrinó, les dio capital y prensa”. Alguien que, en definitiva, desde la cima del campo podía decir “vos sí, vos no”, algo que, claramente, va en detrimento del talento y de la igualdad de oportunidades que tanta fama le dio a la web.

Bienvenidos a la verdadera web 2.0. Este fue el corte que tanto habíamos buscado para explicarla.

En qué anda Hernán

Quería hacer un corto post para contarles que estoy participando del Challenge de LetMeGo. LetMeGo es un startup que decidió hacer su plan de expansión buscando socios locales. Para encontrarlos, armó un concurso abierto, que tuvo una primera etapa de ’selección’ clásica (mirando CVs) y una segunda etapa en la que se evalua a los candidatos a través de distintos tests.

El proceso dura una semana. Durante el trascurso no voy a hacer observaciones, para que cuando termine pueda hacer un review global de la experiencia.

PD: Por eso me han visto en busca de followers para un vacuo user de Twitter @allavoy.
PD2: El Challenge no es The Challenge.

Luz en el cielo

Es bastante raro para alguien dedicado al Marketing tener la oportunidad de participar en actividades más cercanas a las de un ingeniero que a las de un “vendedor de humo”. Si bien es cierto que tengo un historial con cierto grado de trabajo “duro” (en mi época de IBM programé la primera versión de los configuradores de los servidores x-Series), el verdadero trabajo de ingeniero industrial me es completamente desconocido.

Sin embargo, a fines de 2008, saliendo de la locura del Marketing Olímpico me vi envuelto en un proyecto del que no pude hablar abiertamente hasta enero de este año.

El proyecto ahora es conocido públicamente como Skylight.

La idea original del producto se empezó a charlar con un gigante de la internet, para tenerlos como socios. A mediados del proceso de “creación” ese potencial socio decidió que iba en contra de sus políticas internas hacer algo en sociadad con un solo OEM, por lo tanto se decidió crear un sistema operativo propio para Skylight.

No puedo comentar ni quién era el socio ni sobre qué está basado el OS de skyligth, pero no hace falta ser un PhD en astrofísica poara sumar 2 + 2.

Lo que a mi me resultaba más interesante del proyecto (y en lo que estuve involucrado directamente) era pensar en un dispositivo que, basado en el concepto de la conectividad ubicua, era solo una interfaz a todo el contenido de un usuario que esta alojado en la nube.

Es decir: originalmente la idea era que Skylight fuese un dispositivo que permitía acceder a ese contenido. y que debía ser “dispensable” (hasta cierto punto), que si yo lo perdía o se me rompía y me compraba otro iba a sincronizarse completamente con la nube y se podría continuar operando sin inconveniente alguno.

Skylight debía ser un portal a la nube.

Sin embargo el concepto está un par de años adelantado. Ni la conectividad es suficientemente ubicua como para poder sincronizar todo el contenido de manera conveniente y rápida ni los usuarios promedio están cómodos con el concepto de guardar todo remotamente.

Sigo creyendo que ese camino es el futuro.

Más aún, en un mundo ideal la nube existe “ahí afuera” y el acceso a nuestro contenido es simple a travésde cualquier dispositivo que elijamos.

Por poner un ejemplo, podría comprarme mis canciones en Amazon, guardarlas en mi disco en la nube, y accederlo ya sea desde una Smartbook como Skylight, desde un dispositivo móbil como el iPhone (o iPad), o desde mi terminal del trabajo. Cualquier cambio que realizara a mi librería musical estaría inmediatemente disponible, gracias a la nube, en todos mis dispositivos. El concepto puede, potencialmente, extrapolarse a cualquier tipo de actividad en internet.

Amazon (y otros) hasta “alquilan” poder de procesamiento, algo que es útil solamente a unos pocos, pero que sirve como un excelente ejemplo de que cada vez es menos necesaria la potencia de procesadores en los dispositivos que llevamos con nosotros.

Ese es el futuro: Dispositivos que nos ayudan a acceder y modificar contenido que está remoto, en “la nube”, y Skylight quiere ser la primera tibia aproximación a ello.

Fue un honor y un orgullo participar en el proyecto aún cuando el sueño fue bien distinto de la realidad.

Blender llega a los cines argentinos

Finalmente se estrena con toda pompa Plumíferos, el primer largometraje de animación 3D hecho en Argentina, pero no sólo eso, sino hecho en su mayor parte en Blender, un soft gratuito y de código abierto. Según consta en Wikipedia:

La premisa inicial era utilizar sólo herramientas libres para la realización pero por decisión de la producción se incorporaron herramientas comerciales para completar la postproducción en las etapas finales.

Tomé conocimiento del desarrollo de Blender en el 99 o 2000, y desde entonces he evangelizado acerca de sus bondades, a pesar de no ser yo un experto, ni conocedor, ni nada del mundo 3D en general. No hace falta mucha más presentación o explicación que la ya dada: Blender es un software con el que se puede hacer Plumíferos.

No voy a hacer uno de esos (intento de) sesudos análisis, ni una prédica, ni nada. Sólo voy a aprovechar una vez más para recomendar Blender, cuya Fundación, al igual que la realización de Plumíferos, tuvo sus vaivenes y momentos difíciles, pero que actualmente parece consolidada y otorga -no hay dudas- un software de indudables capacidades. Comparado con los otros competidores del mercado (3D Studio Max, Maya -corrijan si mando fruta), su ratio de precio-calidad es imbatible.

Sobre la película, no la he visto, no pretendo decir mucho. Las críticas se pueden leer en los sitios de cine. Tengo conocimiento de su desarrollo desde hace unos ¿4? años, y es realmente increible que -con defectos o no- un proyecto así tenga finalmente su botadura en las salas comerciales.

Felicitaciones al Equipo Plumíferos y a la Blender Foundation!

PD: Para los curiosos pueden leer las impresiones de uno de los principales responsables del proyecto en su blog.

El más allá

Hoy es, efectivamente, mi último día como empleado de Lenovo.

Dejar la seguridad que brinda trabajar para una multinacional no fue una decisión fácil ni que haya tomado a la ligera. Muy al contrario, es una decisión que dilaté casi demasiado.

De cualquier manera me llevo muchas cosas buenas de mi paso por Lenovo e IBM. Obviamente no fue una experiencia perfecta (o seguiría trabajando para ellos), pero el balance es positivo.

Una de las cosas más destacables son las relaciones humanas. No es común encontrarse en ambientes laborales donde uno se pueda cruzar con mucha gente buena y talentosa. Yo tuve esa suerte. Muchos ya no están en la empresa, unos pocos siguen. Con todos voy a seguir en contacto de una u otra manera.

¿Qué sigue en mi vida?

Varias cosas.

Por un lado voy a arrancar la vida de “emprendedor”…

[interludio]
No se preocupen, redtácora no se va a transformar en un “blog de emprendedores” con consejos y esas cosas, ya hay muchos, algunos buenos y varios de los otros.
[/interludio]

…uniéndome como socio fundador y VP de Web Operations de AbilTo. ¿Qué es AbilTo? Una empresa que se dedica a proveer soluciones de terapia cognitiva a gente con desórdenes de comportamiento comunes para el mercado Estadounidense.

Por otra parte voy a dedicar más tiempo a mi trabajo de consultoría de Marketing Digital y Social Media.

Con todo espero poder dedicar más tiempo a escribir en los blogs (últimamente están bastante abandonados por la transición de una cosa a la otra).

Hacer, Decir, Pensar

Allá lejos y hace tiempo, en Atenas cierto barbudo, conocido como Sócrates se dedico a poco más que pensar y decir. No escribía, más aún: aborrecía la escritura. Lo que sabemos de él es gracias a sus discípulos (Platón en particular) que fueron “early adopters” de la escritura. Queda claro que pensaba más de lo que decía. Pero hacer, en el sentido post-revolución industrial del término, no hacía un carajo.

Claro que Sócrates no era un bicho raro en ese sentido. Para los Griegos Atenienses “hacer” era algo bajo, pobre, triste. Se lo dejaban a los no acaudalados y, particularmente, a los esclavos.

Dos mil años mas tarde uno quisiera creer que la cosa se ha balanceado. Pero no. Se volcó completamente hacia el otro lado.

“Hacer” está bien. “Decir” es aceptado (siempre y cuando se haga). “Pensar” es una actividad reservada para los profesores de Filosofía.

Gracias a la modernidad el hacer es sinónimo de productividad. Todo lo demás es dispensable.

El argumento de “por lo menos nosotros hacemos” cae por su propio peso y falta de sostén intelectual. Es esgrimido a diario por todos aquellos que, ante una crítica, se escudan en la dichosa frase para hacer oidos sordos a cualquier observación, sin tomar en cuenta si es válida o no.

Pero eso es solo la mitad del problema. En ambientes como el del marketing donde lo único más grande que las falsas promesas de ventas astronómicas son los egos de las personas involucradas, dar una opinión de algo es sacar el cuello para para que caiga el hacha.

Lo irónico del caso es que la misma gente que tiene la sensibilidad tan a flor de piel es la misma que se la pasa puteando todo lo que hace la agencia/central/empresa de la vereda de enfrente, por lo general simplemente porque lo hizo la competencia, sin demasiada argumentación.

Según mucha de esta gente uno debe haber hecho lo mismo o mas que ellos para tener algún tipo de autoridad. Lo cierto es que, siguiendo esa línea argumentativa solo los presidentes y ex presidentes podrían hablar mal del poder ejecutivo, solo los jueces de la suprema corte podrían hacer una crítica sobre el sistema judicial.

Claro que no hay nada mas lejano de la realidad. En mi experiencia profesional siempre intento exponer lo que hago a un público lo más amplio posible: a expertos, a novatos y a todo el arco iris entre esos extremos.

Sentirse una autoridad en cualquier ámbito es terriblemente peligroso. Solamente los genios (esa gente que es una en varios cientos de millones) pueden salirse airosos mientras se suben a un pedestal. Todos los demás deberían repensar sus actitudes.

La modestia es un prerequisito para aprender; en un mundo donde las cosas cambian a cada segundo de manera violenta aprender es una necesidad, no un lujo.

Porque para decir no es necesario solo hacer, pero si es fundamental pensar.

El mundo del revés

Nota: Post extremadamente corto y carente de profundidad. Debería ser todo un éxito.

Pepsi anunció a los 4 vientos que no iba a ser anunciante del SuperBowl y que se abocaba de lleno al social media  (una jugada que le dio muy buenos dividendos en cuanto a WoM y Buzz, haciendo de la no promoción un acto de promoción en si mismo).

A su vez Google decidió ver que es eso del “Marketing Tradicional” y los “Medios de consumo masivo”, rompió el chanchito y anunció en el medio tiempo del Superbowl.

Pero claro, Google lo hizo re-2.0 con un post de Eric Shmidt en el blog oficial.

Recapitulando: una empresa de consumo hiper-masivo (pepsico) decide que es mejor invertir en social media e internet mientras que los dueños de la web (google) invierten en EL evento mediático tradicional. ¿Alguién mas tiene la sensación de que se perdió un capítulo?

Internet puede salvar al mundo

Aclaración: este es un post sobre sociología de goma e internet, y es utopista. No apto para cínicos y descreídos en general.

¿Puede internet mejorar las sociedades? Hace tiempo que me lo vengo preguntando. Olvidense de los slogans trillados y todas las giladas que solemos decir sobre internet. Esta es una pregunta seria. ¿Puede estar en la web el germen de mecanismos sociales más eficientes, más justos, más equilibrados? ¿Puede corregir las falencias del Estado o presionarlo hasta ese punto? ¿Puede haber un modelo de inteligencia colectivo aplicado a un concepto más radical de democracia, quizás una especie de demo-sofía*?

¿Por qué depositar tanta esperanza en la web? ¿Delirios? ¿Necesidad de creer? ¿Desesperación?

La web tiene algo. Trajo una herramienta necesaria con respecto a las grandes distancias que abrió la sociedad de masas. La humanidad se multiplicó exponencialmente, y eso nos atomizó, inevitablemente. Somos muchos para ponernos de acuerdo, somos muchos para poder discutir en términos ideales, somos muchos para encontrarnos. Pero también, y fundamentalmente, como somos muchos atomizados, el poder está demasiado lejos de cada uno. Somos realmente moléculas en el océano. La web como ese gigantesco cerebro mecánico, como esa increíble mina de datos, tiene la potencia de volver a acortar distancias… para bien y para mal. En este caso la pregunta es: ¿cómo usarlo para bien?

Mi fantasía es que internet provea herramientas para mejorar el mundo. Un caso interesante es el de KIVA, una institución de microcrédito-red-social. Interesante experimento de transformación social que sería muy difícil sin la web. Quizás internet pueda proveer los medios para descentralizar ciertas asignaciones ineficientes de recursos, quizás acerque a la gente a sus funcionarios públicos. Quizás reconstruya lazos sociales perdidísimos (suena a fantasía funcionalista) y corte con la lógica del “¿y vos quién sos? ¿por qué me voy a calentar por alguien que ni sé quién es ni qué hace?”. Quizás rompa con el sectarismo de proteger sólo a los nuestros, algo que nos ha llevado a una especie de guerrilla civil. “Guerrilla” por lo atomizado, “civil”… por lo obvio. Quizás nos ayude a reencontrar el nexo con otros desconocidos.

Obviamente, OBVIO, el uso de internet tendrá un sustrato ideológico, eso está totalmente fuera de discusión. Pero más allá de esta obviedad, hay algo que tiñe todo en la política y la sociedad, y es que en el abanico ideológico hay siempre un tercero en discordia: las malas intenciones. Pongamoslo así: cuando uno pide consejo, quiere consejos sinceros. Te pueden dar un consejo de mierda, pero otra cosa es aconsejarte mal para cagarte. ¿Y cuál es el punto? Una tarea de construcción colectiva como la wikipedia funciona en la medida en que los que colaboran lo hacen con verdadero ánimo de sumar. Los otros son saboteadores. Y cínicos. Y todo esto destruye la capacidad de la humanidad de aprender de sus errores, de construir conocimiento. ¿Qué pasaría sin el laboratorio alguien arruinara tu experimento intencionadamente? Estarías estancado. ¿Y qué hace la corporación política en general…?

¿Puede construirse un gran panóptico de bien intencionados independientes que detecten a los malintencionados? ¿Pueden usarse las redes sociales para esto? ¿Puede potenciarase la acción civil a través de iniciativas on line? ¿Podemos sumarnos para ser un cuerpo capaz de ayudar de manera que el total sea más que las partes? ¿Podemos proponer formas autogestionadas de resolver problemas de la vida cotidiana como el transporte o la basura?

Hay fundamentos para creer que sí (que no fueron desarrollados acá). Pero hay que poner toda la imaginación al asador.

Nota al pie
*En qué pienso cuando digo Demosofía. Un nuevo paradigma donde no se trate de contar votos y que gane la mayoría, algo que deja en evidencia nuestra forma de interrelacionarnos que carece casi completamente de genuino diálogo, de enriquecimiento mutuo, y se queda en un simple y torpe encuentro de voluntades en el que si más piensan lo mismo, se da por bueno. ¿Qué si la voz y el voto de cada uno fuera una célula de pensamiento, la neurona de un gran cerebro, en lugar de simples bolillas que suman partidarios de ideas estáticas?