Cuando el Libre Mercado no es tan Libre
Si uno leyera el comunicado de que Fibertel y Google firman un acuerdo para mejorar el rendimiento de los servicios de la gran G, la primera y natural reacción para aquellos que somos robados clientes de Fiber es “Que Bueno!” (lease con tono de bobo).
Si uno lo piensa bien probablemente uno llegue a una conclusión similar a la de Mariano en Denken Über:
esta solución viola descaradamente el principio de neutralidad de la red que Google defiende con tanta fuerza en la persona de Vinton Cerf. Cuando un proveedor de contenidos goza de una red “particular” y diferente a la de sus competidores se destroza literalmente el campo de igualdad que permitió que todos los startups que hoy conocemos nazcan y crezcan.
(énfasis en el original)
Como Amartino hace un buen laburo destruyendo a Fiber y Google, yo puedo concentrarme en pensar un poco en las razones por las que tal cosa es posible en un país como Argentina.
Fibertel es un monopolio. Punto. Aparte.
Cualquier empresa monopólica cuenta con ciertos beneficios obtenidos a costa de la falta de competidores. Esos beneficios suelen ir en directo detrimento del usuario. Al corto o al largo plazo. El “mercado” (ese ente abstracto, si) tiende a auto-regular los abusos, por el simple hecho de que la competencia pone el grito en el cielo. Es como en la política, si una fuerza no tiene oposición se vuelve algo muy similar a un gobierno de facto, sin controles. ¿Les suena?
Fibertel, al no tener competidores fuertes directos (TeleCentro no llega ni cerca en cobertura geográfica y en poder económico, Arnet y Speedy están en otro segmento del negocio) puede hacer tal cosa sin esperar que ningún contrincante comercial diga demasiado al respecto.
Ahora bien, supongamos que la gente de Fibertel lo hace pensando en sus clientes (no, no soy tan naive, menos aun sabiendo que la Corneta es dueña de CabeVisión / Fiber, pero acompañenme en el ejercicio mental) y que les quiere brindar un mejor servicio. ¿Qué pasa con la otra mitad de la ecuación: Google?
A Espabilarse: Google es un monopolio.
Yahoo! tiene suficientes problemas como para andar ocupandose de Google. Mala estrategia; pero asi es la realidad. Microsoft, si bien sigue siendo poderosa, no tiene el peso on-line que quisiera. Ni cerca. Los otros jugadores del mundo de la internet son meramente anecdóticos y no cuentan con suficiente palanca como para siquiera molestar a google.
¿Pero porque tanto lloriqueo? Si, al fin y al cabo ahora podríamos empezar a ver los videos de Will it Blend mucho más rápido. ¿No es esto una mejora en la experiencia del usuario?
Lo que hizo de Internet lo que es hoy y lo que debería seguir empujando el crecimiento on line es la neutralidad de la red. Es decir: la falta de regulación pone una impronta de igualdad de oportunidades para todos los jugadores. Eso crea diversidad y competencia. Si, de nuevo, las reglas del mercado (que tanto vilipendiamos en Argentina) hacen que nuestra experiencia on-line sea cada vez más rica y variada.
Si se alteran las leyes fundamentales del universo internetistico (lease: la neutralidad es a internet lo que E=mc^2 es para el universo real), cambian las condiciones que lograron que internet sea lo que es hoy. En consecuencia, si bien la lectura superficial puede ser “esto es un beneficio para los clientes” la lectura un poco más analítica deja en claro que el acuerdo puede ser muy dañino para los usuarios en el largo plazo.
Ahora, puede argumentarse de que es un caso aislado: no todo el mundo usa Fibertel. Cierto. Pero sienta un precedente peligroso al respecto.
¿Porqué pasa esto en Argentina entonces?
Falta de políticas y legislación seria:
- No se aplican las leyes anti-monopolio / la regulación es confusa
- No existen legisladores que tengan la mas mínima idea acerca de la neutralidad de la red, tecnología y afines.
Otro ejemplo de aplicación de leyes que desafían al sentido común es el reciente caso de como ciertas “celebridades” lograron a través de un fallo judicial ser eliminadas de los resultados de las búsquedas de Yahoo! y Google. Pero eso es harina de otro costal.
Tal vez es hora de que aquellos que ganamos nuestro pan a través de la WWW nos organizemos un poco y comenzemos a ayudar a nuestros legisladores para que Argentina no se siga hundiendo cada vez mas en la Edad Media.
