El sitio ya no es sitio: Nueva teoría de la web (1)

Hace rato que tengo ganas de reflexionar colectivamente sobre algo que estamos viviendo todos los días, quizás sin detenernos a pensar qué cambió, qué implica. Lo sugerí en otras oportunidades, y me da un no-sé-qué cuando tengo que usar esa palabra: “sitio”. Y es que la noción de sitio le está quedando corta a las experiencias sobre web. Es algo que estuvo latente desde el principio, con la noción misma de hipertexto, pero hoy empezamos a entenderlo en toda magnitud.

Sitio” es una palabra que está emparentada con “estado de sitio”, “sitiar una ciudad” y otras similares. Esto es algo cerrado, encapsulado, aislado. Nada que me resulte más lejano de lo que entiendo hoy por internet (aunque los clientes sigan pidiendo “sitios” en este sentido de la palabra). Quizás el concepto está quedando chico.

Los contenidos web nunca fueron más dinámicos. Cada request al servidor es una respuesta única, un cruce de parámetros, historiales, perfiles, publicidades y cookies que da como resultado una página irrepetible. ¿Es posible entender facebook como un sitio? ¿Qué entendemos por “sitio”?

Propongo pensar una terminología distinta que inyecte un poco de oxígeno en las mentes opacadas de los que quieren presencia en la web. No hablo de los emprendedores (en general entienden bien de lo que hablan), ni de los consumidores, que no necesitan escribir un manual -ni siquiera reflexionar- sobre lo que valoran como experiencia web y lo que no. Hablo de los que destinan dinero porque quieren “una página de internet”, y la quieren a su manera.

No soy un dogmático. Muchas empresas y profesionales no necesitan estar a la vanguardia ni mucho menos, y con un simple sitio de mentalidad “páginas amarillas” extendidas es más que suficiente. Sin embargo muchos atrasan con sus conceptos anticuados y gastan su dinero en vano desaprovechando oportunidades de darles a sus usuarios la experiencia que éstos están esperando.

Hoy la singularidad de cada request tiene en gran parte que ver con la integración multipunto entre distintas fuentes de información. Los sitios no son sitios, son puntos de acceso, una determinada forma de acceso a esa red (suena gastado, pero nunca mejor dicho) de informaciones multiconectadas. Una url es una forma de acceso customizada (no necesariamente personalizada) que conjuga factores supuestos y automatizados por la programación del sitio, con gustos y configuraciones armadas por el usuario. Es decir: está lo que yo filtro como usuario, mis contactos, mis preferencias explícitamente declaradas; y lo que el sistema filtra por mí, sea en base a presunciones trabajadas sobre mis cookies, segmentación geográfica supuesta por la IP o contenido relacionado en base a palabras claves. El resultado es una mezcla de lo que estoy buscando y lo que la red me está ofreciendo en base a un incesante trabajo estadístico que viene a ser algo así como lo más parecido a la inteligencia artificial.

Entonces, un sitio ya no es un sitio de contenido centralizado con algunos links externos (aún se los llama así, “externos”). El sitio es un modo de acceder, modo que tiene que ver con la organización y el foco con el que quiero entrar a una red de infinitos lazos. Lo cual me lleva a una reflexión, sobre lo que dijo el enviado de dailyme.com, Eduardo Hauser, en WeMedia Buenos Aires. Él habló del consumidor y dijo: “no está dispuesto a pagar por la información, pero si está dispuesto a pagar por un modo de acceder”. Tenemos que reflexionar sobre eso. Él, sin teorizar, sabía de lo que estaba hablando.

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