Aberraciones Legislativas
Hace no demasiado tiempo me enviaron un paquete con algunas cosas por FedEx desde Estados Unidos. Dentro del paquete había una Suite de Microsoft Office. Pecado Mortal.
Cuando me llega el aviso de que el paquete está en el depósito fiscal, llamo a la aduana y me cuentan muy divertidamente que para “importar” software necesitas un despachante de aduana.
Sin importar mucho mis argumentos de que era una suite de office, de que el costo total del paquete era bajísimo, de que no tenía ningún problema en pagar los impuestos correspondientes, etc, etc, tuve que dejar el paquete morir ahí. Necesitar un despachante de aduana para un paquete que no sale más de 400 dólares en total es idiota. Capaz que tendría que haber ofrecido una cometa. O decir que era efedrina, ahi pasaba como por un tubo.
Pero mas corto de miras es el hecho de que un paquete físico de papel pague un impuesto cuando uno puede descargar (legalmente) todo el software que quera. Eso habla a las claras de lo arcaico de la legislación argentina en muchísimos aspectos.
Ese desafortunado evento fue el primer disparador de las ideas originales de este post. Como eso sucedió hace ya varios meses las ideas se siguieron aglutinando en mi cerebro, sumadas a otras experiencias.
La segunda experiencia disparadora sucedió en alguno de las pausas para tomar café (o “coffee breaks”, si sos asiduo a Starbucks) de WeMedia Buenos Aires. Charlando con Nico Orellana intentaba llegar pensar como es que Chile llegó tan rápido a desarrollar una industria del 2.0.
Me explayo: las condiciones estaban dadas para que Argentina tuviera un rol preponderante en startups de web 2.0 / agencias creativas / otras yerbas. Agencias creativas sobran en Buenos Aires, conocimientos y recursos humanos técnicos los hay a montones. Hay una historia de larga data de Web / publicidad / video y afines de “este” lado de la cordillera.
Como es entonces que, hoy por hoy, desde Argentina tenemos que ver a Chile con un cierto grado de envidia. Simple: ellos tienen las condiciones legislativas, económicas y técnicas para explotar el potencial al máximo. Aca no.
La tercera experiencia que me decidió a escribir esto que ha de ser una serie de posts (por longitud), fue el malentendido de google-fibertel. Si bien las cosas no terminaron siendo lo que parecían en un primer momento creo que todo está determinado para que los usuarios y power-users de internet en Argentina nos veamos cada vez en mayores aprietos gracias a los monopolios de ISPs y el hecho de que la misma gente que es dueña de la “última milla” también es dueña de los medios de comunicación.
Así comienza la serie de artículos sobre aberraciones legislativas en Argentina. A ver si podemos hacer algo para cambiar las cosas.

