Sobre horarios de trabajo

A principios del siglo XX un tal Henry Ford decidió que la semana laboral de 40 horas con 5 días de trabajo y dos de descanso era ideal para que los trabajadores tuvieran tiempo para consumir los productos que manufacturaban. Comenzó asi una costumbre global que la mayoría de la gente toma como algo natural.

Pero las cosas no siempre fueron asi. De hecho solo han sido así por poco más de un siglo. Antes de la era industrial la cantidad de horas trabajadas dependía claramente de los ciclos naturales. En época de cosecha o de labrado se trabajaba de sol a sol. Durante el invierno o pleno verano había menos que hacer.

Luego con la llegada de la era industrial la cosa se dio vuelta. A puntos absurdos. La gente trabajaba 7 días a la semana, directamente dormía en los lugares de trabajo. Esto llevó a cierto numero de desastres y otras consecuencias desagradables.

Recién a partir de la década del 30 mejoraron las condiciones laborables de manera definitiva. Bueno, eso si no es que trabajas para Nike en algún lugar del Este Asiático.

Ahora parece que las cosas vuelven a cambiar. Si para peor o para mejor es algo que voy a dejar a criterio de los lectores.

La chispa que encendió la idea de escribir acerca de esto fue un post de Peter Kim. En el artículo, Peter comienza por notar que algunas de las actividades mas importantes que se han realizado desde que arrancó la crisis sucedieron durante fines de semana.

Ésto es solo el efecto visible de un cambio que se viene gestando desde ya hace algún tiempo: la muerte de la tradición de las semanas laborales de 5 días con jornadas de 9 a 5.

En lo personal: nunca me adapté bien a horarios establecidos. Antes de casarme podía almorzar a las 4 de la tarde, merendar a medianoche, desayunar a las 4 de la mañana. Ahora esa parte de mi vida está mas tradicionalmente establecida, pero mis hábitos laborales siguen siendo un poco extraños.

La mayoría de la gente con la que trabajo a diario está en Estados Unidos. Durante el verano la diferencia horaria es de 3 horas, es decir: mis compañeros de trabajo llegan a la oficina o se conectan alrededor del mediodía. Eso marca, muchas veces, el comienzo de mi dia laboral más intenso, que, por lo general, se extiende hasta bien despues de las 9 de la noche.

Los fines de semana suelen tener cierto tipo de carga laboral también, en especial si se acerca una entrega de proyecto y cosas por el estilo. Para resumir: mi semana laboral casi nunca se limita a 40 horas.

Cuando leí en twitter que Pablo Tossi estaba trabajando un sábado, le mandé el link al artículo de Peter Kim. Su respuesta (que ahora ya no está más en los anales de Twitter), es claro ejemplo de la flexibilización de horarios. Si la memoria no me falla dijo algo asi como:

Nos debemos a nuestros clientes, pero ellos también tienen que entender si queremos pasar un miércoles a la mañana tomando mate con nuestros hijos

¿Qué nos está pasando entonces? Que con “la nube”, la conectividad y demás beneficios de la vida superconectada uno nunca esta del todo off. Por ejemplo, mi jefe me tiene como contacto en varios servicios de mensajería instantánea, me tiene como amigo en Facebook, lee mi blog (en Inglés) y tiene mi celular. Entonces podría, potencialmente, lograr que me pusiera a trabajar en (casi) cualquier momento de la semana, en cualquier horario. A su favor puedo decir que esto sucedió una sola vez, durante las Olimpiadas de Beijing.

Los cambios se aceleran más aún si tenemos en cuenta el efecto de la globalización. Cuando se trabaja con zonas horarias tan dispares como Australia, Japón, China, la India, Europa, las dos costas estadounidenses, es inevitable terminar haciendo cosas en horarios poco usuales.

Entonces: ¿Hacia donde creo que se dirigen nuestras costumbres laborales? Creo que aquellos de nosotros que no tenemos que trabajar de manera “presencial” vamos a ver como se desregula cada vez mas nuestra forma y horarios de trabajo, aún dentro de las grandes compañías. El trabajo por objetivos se va a ver intensificado, sin importar mucho cuándo ni desde dónde se haga el trabajo.

Igualmente el cambio va a ser gradual, ya que queda mucho retrógrado dando vuelta que cree que trabajar es igual a calentar un asiento de 9 a 6 durante 5 días a la semana.

  • Pues la verdad es que estoy de acuerdo contigo en que los horarios se van a dispersar a futuro.

    Creo que es una tendencia la de poder trabajar independiente de tu locación y ya hay varias empresas que tienen grupos de trabajo donde se trabaja con gente que no se encuentra presencialmente.

    Como ejemplos podemos ver empresas como AT&T e IBM que en estos últimos años han reducido enormemente sus espacios de oficina, incluso IBM ha logrado ahorrar $56 millones al año por estas reducciones.
blog comments powered by Disqus