Democratizaciones
En 1839, decía Saint-Beuve en la Revue Industrielle:
“Es necesario resignarse a los nuevos hábitos, a la invasión de la democracia literaria, como al advenimiento de todas las otras democracias. Cada vez menos, escribir e imprimir será un rasgo de distinción. Con nuestros modos electrorales, industriales, todo el mundo tendrá, una vez en la vida, su página, su discurso, su prospecto, su celebración, será autor.”
Insumo para pensar.
Mi conclusión rápida: nos gusta creer en una democratización y, es cierto, ese proceso existe. Pero no nos dejemos llevar por la excitación del descubrimiento. Ahí donde aparece una democratización, surge un nuevo desnivel. Un desnivel distinto, con nuevas características, quizás menos terrible que el anterior, pero desnivel al fin.
En palabras simples y en el caso que nos toca: todo el mundo puede escribir, pero no todo el mundo consigue ser escuchado por eso.
¿La tecnología niveló? Sin dudas. ¿La tecnología puede modificar los más profundos comportamientos humanos? [aquí, peligro de biologicismo / esencialismo / determinismo de mi parte]
Históricamente nos hemos peleado por los más diversos motivos, buscando ganar cierto capital, imponer la palabra, tener las decisiones, la riqueza, el prestigio o el liderazgo. Tal vez las luchas cada vez se vuelvan más parejas, pero probablemente siga habiendo luchas, vencedores y vencidos. A pesar de eso, la democratización debe seguir siendo un horizonte programático, una búsqueda y un gasto permanente de energía para llevar este sistema al equilibrio.
Y en otros términos: asumiendo que se puede llegar a la distribución igualitaria de la riqueza -algo sumamente deseable-, ¿habría modo de alcanzar una democracia en el plano simbólico? ¿Podemos repartir la palabra por igual? ¿Podemos opinar por igual? ¿Podemos tener mil verdades?
No es el liderazgo lo que nos enriquece como sociedad, es la lucha por ese liderazgo (los sucesivos intercambios y resultados). Y tanto más enriquecedora es esa lucha cuantas más voces entren en juego.
*La cita del primer párrafo está reproducida en Otro Territorio (p. 96), libro de Renato Ortiz. Estoy bajo la influencia caótica de mucho bourdieuismo y el seminario de cultura popular y cultura masiva de Pablo Alabarces y su equipo. La interpretación es propia. Los personajes aquí citados no se hacen responsables por mis conclusiones.
