La era del olvido
(En este post creo que no voy a ofender a nadie)
Muchos de mi generación recordamos más de un jingle. También recodamos cosas como el traste de Patricia Sarán, entre otras delicadezas que nos brindara la caja boba.
Tal vez haya sido la fuerza de la repetición o, en mi caso, que había un solo canal de TV disponible, por ende, el Zapping era un concepto muy abstracto.
Entre tanto resto de neurona, algo de todo aquello nos quedó grabado.
Me pregunto si eso sigue pasando. Creo (creo, es decir, es una suposición) que no tanto. Al menos a mi no me pasa. Todo es olvidable, rápidamente descartable.
La mayoría del tiempo no puedo recordar ni un solo “tweet” del día anterior, mucho menos de hace una semana. Con los posts de blogs me pasa, menos pero aún me pasa. Con la publicidad y las campañas: peor. Tengo el vago recuerdo de las de cerveza en el verano, que terminan amalgamadas en la cabeza todas hecha una sola, con un tema pegadizo y un locutor que tomó demasiado café.
A lo que voy es: aceleramos todos los tiempos demasiado. No le damos suficiente tiempo a nada para que “pegue”.
Con eso en mente la pregunta inevitable es: ¿es una tendencia irreversible? o, por ejemplo en Marketing, alguien podrá dar el batacazo logrando volver a hacer cosas “perdurables”. Lo veo complicado. Por varias razones:
- Los tiempos para pensar las cosas se han vuelto inexistentes
- Los resultados que antes se medían de manera anual ahora se miden por trimestre (si tenés suerte) o mensualmente.
- El pensamiento a largo plazo está completamente demodé.
La otra pregunta inevitable es: ¿hasta qué punto puede llegar la sobrecarga? Es decir, que tanto podemos achicar los mensajes (andamos por los 140 caracteres) y acelerar el paso sin que quedemos todos epilépticos frente a las pantallas. ¿Cuál es el limite de ruido mediático y sobrecarga de información que resiste un ser humano?
Lo que logramos es volvernos impermeables, olvidadizos, cortoplacistas y casi imposibles de impresionar. Nos entumecimos a un punto que roza la violencia mas pasiva.
¿De qué nos acordaremos dentro de 5 o 10 años? Obviemos lo personal que sigue siendo (espero) perdurable y haciendo mella. ¿Qué cosas triviales de ésta época van a dejar una mella en nuestras cabezas? Creo que muy pocas.
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