Sobre impuestos (tecnológicos y de los otros)
De haber sido un agricultor Egipcio hace 5000 años tendría que haber cedido un 20% (un quinto) de mi cosecha en forma de impuestos. Si bien no debe haber sido el primer impuesto en la historia de la humanidad es el primer impuesto del que queda alguna evidencia.
Ese 20% iba a los templos (estado y clero estaban confundidos en uno, el Faraón era una mezcla de Dios, El Papa y Rey), se usaba para administrar el reino y se guardaba para años de vacas flacas. Evidentemente el sistema funcionaba, el reino Egipcio duró 2500 años.
Lo que en argentina se conoce como IVA le debe sus orígenes a un personaje bastante conocido: Julio Cesar. El bueno de Julio creo algo que se llamaba “centesima rerum venalium”, la diferencia de ese impuesto con respecto a todos sus predecesores y contemporáneos es que gravaba las transacciones (con un uno por ciento de ahi lo de “centesima”), ya no solo la producción o propiedades.
El sistema no debe haber sido tan bueno ya que Roma duró solo 500 años (1500 si consideran al imperio Bizantino como “Roma”).
Pasa la Edad media, renacimiento, industrialización, y otro par de hechos menores y aterrizamos en Argentina, Anno Domini 2009, Kristinae Regin, donde somos testigos de la última encarnación del centesima rerum venalium, que pretende pasar a la mayoría de edad (21) para “bienes suntuosos tecnológicos”.
¿Por donde empezar?
La parte de “suntuoso” es la que mas me hace ruido. Por errado y por retrógrado. Aca va la cita obligada del proyecto de ley:
importa incorporar al objeto del gravamen que nos ocupa, determinados productos suntuarios, de forma tal que quienes más poseen colaboren en mayor medida en la formación de las reservas necesarias para enfrentar con mejores medios la crisis financiera internacional y de aquellos bienes que demandan un alto consumo energético, de manera tal de incentivar el uso racional de la energía, en consonancia con las políticas vigentes a nivel nacional e internacional
La idea de penalizar el hecho de que alguien pueda comprarse algo más allá de las necesidades más básicas (comer y tener un techo; con el aumento del gas ya hasta la calefacción es un bien de lujo) es contraria a todos los principios más básicos de la economía de consumo. Aunque un gobierno se la de de “progre” o de “centro izquierda”, la economía se basa en el consumo. Punto. No hay vuelta que darle.
Argentina no es una burbuja, no vivimos en Bután. (Algún día tengo que hablar del concepto de “Gross National Happiness“)
Lo que siempre me molestó de las izquierdas es esa idea de que hay que emparejar para abajo. ¿Si alguien es creativo o se preparó o es inteligente o es trabajador porque no habría de poder comprarse un plasma? Y si, digo un plasma porque si dijera “que un obrero se compre su primera PC” estaría siendo hipócrita, conmigo y con ustedes.
En políticas impositivas dos funciones primordiales que cumplen los impuestos:
- Recaudación
- Redistribución
(Hay dos funciones mas: Alteración de precios y “representatividad”, algo que en Argentina no sucede).
El aumento del gravamen para bienes tecnológicos quiebra ambas funciones al mediano o largo plazo. Paso a explicar.
Varios han argumentado en sus referencias al tema de que es un impuesto que van a terminar pagando los pobres y que eso sigue incrementando la brecha digital.
Con la primera parte coincido. Sobre la “brecha digital” tengo una opinión un tanto diferente a la mayoría de la gente, pero eso no viene al punto.
Lo que me preocupa es que los que pagan este tipo de impuestos, por lo general, son las empresas que generan empleo. Parece que Argentina se esmera en hacer que las condiciones para la inversión sean cada vez peores.
Y que no me vengan con el tema de la “fabricación de PCs en Tierra del Fuego”. Por una parte las economías sobre-proteccionistas desalientan la competencia, algo que tiene dos efectos:
- La calidad de los productos decae.
- Los precios se elevan.
A ambas cosas ya estamos más que acostumbrados. Con la idea de proteger la industria nacional tenemo Autos caros, construcción cara, electrónica cara y un largo etc.
Tal vez la forma de redistribución de la riqueza es hacer que todo sea suficientemente caro como para que nadie pueda comprarlo, entonces los pobres se verán forzados a ahorrar. Todos sabemos que el ahorro es la base de la fortuna ¿no? El plan es brillante.
Más allá de las ironías y volviendo al tema real: con condiciones cada vez mas difíciles para que las empresas se establezcan nazcan o crezcan en argentina es inevitable que la cantidad y calidad de empleo baje. Con peor y menor empleo hay menos consumo interno. Con menor consumo interno menos ventas y ahi cierra el círculo con todos un poco peor que antes.
Incluso si le damos el beneficio de la duda al ejecutivo y pensamos que obraron de buena fe pero mal asesorados hay un problema mas sustancial y de raíz: la metodología.
El castigo (y el impuesto es una forma de castigo económico) es mucho peor como herramienta para fomentar la producción que los incentivos. Si realmente quieren que haya producción nacional (de lo que sea) no hay que matar a la competencia, eso es, como ha sido probado contraproducente al extremo. Lo que hay que hacer es crear las condiciones para que la autosuperación y la mejora de desempeño / efectividad de las empresas nacionales. Crear condiciones estables. Instaurar el crédito no vejatorio. Educar a la mano de obra.
Por eso penar el consumo de bienes supuestamente suntuosos no solo invalida la propia intención (recaudar y redistribuir) sinó que, en el largo plazo, también terminará por destruir o hacer completamente inútil la industria nacional (ya que no tendrán presión para mejorar sin una sana competencia).
Ahora bien, la idea también es recaudar para tener un fondo de reacción a la crisis internacional. El Keynesianismo (y el neo-Keynesianismo aplicado a la reciente crisis) indican que hay que hacer exactamente lo contrario a lo hecho.
Dificultar el acceso a herramientas que pueden -potencialmente- aumentar la producción es contra-intuitivo (por no decir “es neciamente idiota”).
En resumen:
- Dificultar el acceso a los bienes (falsamente llamados suntuosos) no redistribuye la riqueza, genera más pobreza
- La industria nacional no se fomenta embarrando la cancha para la competencia internacional. Se fomenta mejorando las condiciones para las empresas locales.
- En épocas de crisis es mejor tener un poco (¡poco!) de deficit para hacer un colchon que recaudar a lo pabote acogotando aún mas las condiciones del sector privado.
Quedan muchas cosas en el tintero: si es realmente importante tener una industria nacional que se dedique a ensamblar, mis opiniones sobre la (mal llamada) “brecha digital”, y alguna otra cosilla mas. Pero si no le doy un punto final esto no se publica más!
Otas voces en Contra:
- Roger Max Schultz: ¿IMPUESTAZO TECH Queda algún tren por perder?
- Fabio: Atrasando el poco progreso
- La Causa No al impuestazo en Facebook
- Esteban Bianchi: Dos lineas sobre el impuestazo
- Pablo Tossi: Aumentan los impuestos a los celulares en Argentina, se encarecerán inmediatamente
- Javier Salineas: Alpargatas si, netbooks no
- Uberbin:Impuestazo tecnológico o la modificación a la Ley de Impuestos Internos
- Fede Aikawa: Impuestazo Tecnológico
- Nacho Pan: Impuestazo tecnológico: encarecer todavía más lo que ya es caro
- Joan: Yendo para atrás
Voces a Favor:
Disclaimer: Trabajo para una empresa de tecnología. Mi trabajo para esa empresa se enfoca en usar internet todo el día. Lo que opino acá no representa más que mi propia opinión, no es la de mi empleador, ni la de mi mamá, ni la de nadie más. ¿Queda claro?