Esa sensación de inseguridad

Mi relación con la inseguridad ha sido de lo más democrática y plural: Me robaron en cada uno de los gobiernos.

Para no hacer un raconto demasiado detallado bastará con decir que me han robado en autos y trenes, en la vía pública, individuos y grupos numerosos, armados, desarmados, a los golpes y “educadamente”. Me robaron hasta desde un Sulqui. Si fuera parte de mi CV lo describiría como “vasta experiencia”.

Éste pasado fin de semana tuve mi último encontronazo con la palpable sensación de inseguridad. La diferencia es que esta vez no fuí protagonista.

LA crónica policial tipografía en una vieja Remington no tan portátil podría ser algo así como:

El testigo afirma haber estado circulando por las inmediaciones de la estación “Beccar” del tren ex-línea Mitre cuando ve a un individuo en actitud sospechosa.

Al observar con mas detenimiento observa que se trata de un intento de arrebato por parte de un malviviente para con la persona de una transeúnte.

Cuando dicho malviviente se percata de que está siendo observado por el testigo se da a la fuga cruzando la calzada de la calle. Ante ello el testigo afirma haber acelerado para detener la marcha del malhechor.

Ante el intento de persecución por parte del testigo la mujer del mismo -quién se encontrara en el asiento del acompañante del mismo rodado- pone un abrupto fin a ello con la expresión “venís con tu hijo”.

Luego de que mi esposa truncara mi intento de hacerme el justiciero volví con la señora que acababa de ser asaltada.

Indescriptible el ataque de nervios y el llanto desconsolado que se apoderaban de ella. Entre sollozos logré que me comunicara que vivía “acá nomás”, por lo que la acompañé a su casa caminando. (Resulta que iba paseando un perro, Golden Retriever que, parece, no es muy guardián).

Bien pude indentificarme con la sensación de impotencia y vejación. Si bien nunca me dió un ataque de nervios fue inevitable, después de cada episodio de inseguridad, sentirse un poco paranoico.

Todo el episodio me llevó a unas cuantas reflexiones:

  • No soy una persona violenta. Tampoco de los que piden pena de muerte o mano dura. Todo lo contrario. Sin embargo ahí y en ese momento quería detener a esa persona, aún cuando eso implicara violencia.
  • Las secuelas de un acto de inseguridad, por mas leve que sea (un simple arrebato), son terribles para la persona que las sufre.
  • Que un gobierno achaque a una “sensación” esos hechos que ocurren es irresponsable y vergonzoso
  • La paranoia alimenta la inseguridad. La paranoia exacerba el odio entre clases (esto se desprende de los comentarios que me hicieron algunos al contar esta anécdota).
  • http://www.butanoblog.com/ Conz

    como decis, no sos una persona violenta, y sin embargo este hecho que le pasó a una desconocida te llenó de coraje e ira como para querer frenarlo a toda costa.
    imaginate si te pasaba a vos.
    o imaginate si esa era tu mujer.

    me vas a decir que no te van a dar ganas de ir y estrolarlo a piñas?

    la violencia genera más violencia. y de ahi saltan las declaraciones absurdas de “el que mata tiene que morir”. pero cuando te pasa (una y otra vez) solo podes pensar en matarlos.

  • estebanglas

    Lo que me precupa es eso de matarLOS. ¿Hay más de una argentina? ¿Ellos vs Nosotros?

    Me obsesiona la idea de que se está creando una brecha gigantesca. Y Violenta.

  • http://www.butanoblog.com/ Conz

    me crie en paises hiper violentos…
    la Colombia de Pablo Escobar (porque ahora es otro pais totalmente distinto al que yo tuve que vivir) y Brasil.

    Te puedo asegurar que hay un ellos y nosotros.
    Y no necesariamente es un “vs”

    ellos siendo los que estan dispuestos a pegarte un tiro en la espalda por robarte un celular.
    nosotros los que cada día nos enjaulamos más y vivimos más paranoicos.

    no es un ellos pobres, nosotros ricos.
    porque a los pobres tambien los roban y los maltratan, y conzoco miles de niños ricos que roban por diversión.

  • http://estebanglas.com Esteban A. PAnzeri Glas

    Excelente respuesta. 'nuff said.

  • http://redtacora.com.ar/ Hernan

    Cuando leí el post y los post-eriores comentarios acá no pude dejar de pensar en una cosa: la sensación de enorme tristeza que me invadió después del violento asalto que sufrí en enero de 2008. El pensamiento que no dejó de acecharme en ese entonces fue el de que, poco a poco, esto se iba convirtiendo en una especie de guerra civil. El nosotros/ellos que se abre de ambos lados de un hecho delictivo (especialmente si es violento, y sobre todo cuando tiene un “final feliz” ) es el punto de inicio de una espiral de odio y encono. De ambos lados queda gente resentida y una insalvable distancia que resquebraja el tejido social.

    PD: cuando en individuos de todo estrato social veo, en cada pequeño acto de la vida cotidiana, un total desprecio y falta de respeto por el otro, sólo siento que poco y nada puede cambiar en esta sociedad.

  • http://estebanglas.com Esteban Panzeri Glas

    Lo que me precupa es eso de matarLOS. ¿Hay más de una argentina? ¿Ellos vs Nosotros?

    Me obsesiona la idea de que se está creando una brecha gigantesca. Y Violenta.

  • http://www.butanoblog.com/ Conz

    me crie en paises hiper violentos…
    la Colombia de Pablo Escobar (porque ahora es otro pais totalmente distinto al que yo tuve que vivir) y Brasil.

    Te puedo asegurar que hay un ellos y nosotros.
    Y no necesariamente es un “vs”

    ellos siendo los que estan dispuestos a pegarte un tiro en la espalda por robarte un celular.
    nosotros los que cada día nos enjaulamos más y vivimos más paranoicos.

    no es un ellos pobres, nosotros ricos.
    porque a los pobres tambien los roban y los maltratan, y conzoco miles de niños ricos que roban por diversión.

  • http://estebanglas.com Esteban Panzeri Glas

    Excelente respuesta. 'nuff said.

  • http://redtacora.com.ar/ Hernan

    Cuando leí el post y los post-eriores comentarios acá no pude dejar de pensar en una cosa: la sensación de enorme tristeza que me invadió después del violento asalto que sufrí en enero de 2008. El pensamiento que no dejó de acecharme en ese entonces fue el de que, poco a poco, esto se iba convirtiendo en una especie de guerra civil. El nosotros/ellos que se abre de ambos lados de un hecho delictivo (especialmente si es violento, y sobre todo cuando tiene un “final feliz” ) es el punto de inicio de una espiral de odio y encono. De ambos lados queda gente resentida y una insalvable distancia que resquebraja el tejido social.

    PD: cuando en individuos de todo estrato social veo, en cada pequeño acto de la vida cotidiana, un total desprecio y falta de respeto por el otro, sólo siento que poco y nada puede cambiar en esta sociedad.

blog comments powered by Disqus