Papel Prensa, el control de la prensa

Guillermo MorenoEsta mañana me quedé congelado al leer la noticia publicada por La Nación sobre el apriete que habrían sufrido los directivos de Papel Prensa SA. El relato suena convincente y es de terror la actitud de incuestionable mala calaña de algunos funcionarios del gobierno, como es el harto sabido caso Moreno. Pero, una vez más, quiero escapar de la dicotomía que convierte en ángeles a los medios en base a las pésimas actuaciones del kirchnerismo. Por eso voy a hablar un poco de Papel Prensa, la empresa de oscuros orígenes que controla el mercado del papel utilizado en los diarios locales.

Lo que hoy hemos leído es que un control de la empresa productora de papel es un virtual control de todos los diarios del país. Por eso hay que evitar que el gobierno lo controle. Ese es el mensaje que claramente se desprende desde el titular:

El Gobierno avanza ahora para controlar a los diarios

Ahora bien, la noticia arranca con una paradoja. Si el que controla Papel Prensa controla los diarios, y Papel Prensa está controlada por Nación y Clarín (ver más abajo la composición accionaria), actualmente los diarios son controlados por La Nación y Clarín, ¿no? Ahí es cuando ya me empiezo a poner un poco nervioso…

Insisto, lo de Moreno es una burrada, no empiecen acá mismo a irse por las ramas con que “éste es un hijo de puta, aquél es un ladrón”. Pero… ¿qué hicieron Clarín y Nación todos estos años para crear un mercado de papel que asegure la independencia material de los medios? La pregunta que me acechó hoy es: ¿cuándo van a hacer los medios un mea culpa sobre sus actuaciones en los distintos momentos históricos de la Argentina? ¿Cuándo van a terminar con la hipocresía de superhéroes paladines de la democracia?

Recapitulemos la historia de Papel Prensa. Papel Prensa (en su composición actual) nació de una rarísima serie de movidas de la última dictadura militar para sacarle esta empresa a sus ex dueños (los Graiver) y cedersela, mediante préstamos a medida, a dos compradores dóciles, sin antes quedarse con una tajada. ¿Y adivinen qué? Estos compradores fueron Clarín y Nación. La complicidad fue premiada en aquel entonces con un generoso aumento a las importaciones de papel de un 48% para asegurar una posición dominante en el mercado local.

La historia de Papel Prensa es más que polémica, como podrán ver si navegan un poco por la web. Ha sido largamente acusada por los medios independientes por sus prácticas de ahogo y por su espúreo origen, del que pueden leer alguna que otra crónica paseando por ahí. Todo esto mucho antes que el tema saliera a la luz.

Y por eso me pregunto: ¿Para cuándo un mea culpa? ¿Por qué los medios insisten en ocultar la parte en la que tendrían que decir “perdón, la verdad que acá nos equivocamos”? ¿Nadie sospecha un discurso con efecto de ‘infalibilidad’ como el de los medios? ¿O acaso es tan convicente? Si hubiese leído al menos una mentirosa línea que dijera “con Papel Prensa tendríamos que haber cambiado de actitud hace rato, pero nos dejamos llevar por la conveniencia de la situación y ahora estamos pagando las penas”, creería más en esas líneas vacías. Pero, señores, me cuesta creerles.

De más está decir que Papel Prensa no debería estar “en manos” de nadie. Al menos así tendría algo de consistencia el argumento de “control de la prensa” como algo a evitar. ¿O es esto en realidad una disputa por quién controla los medios más que una disputa por la libertad de expresión, esa que tanta gente quiere defender de buena fe sin darse cuenta de que le da la mano al (los) enemigos?

  • soscar
    Por la forma ilegal en que fue adquirida abria que debolversela a sus verdaderos dueños no le parese , fueron despojado de su empresa los gravier de una manera vergonsosa y que nos trae malos recuerdos a todos los argentinos.
  • Excelente análisis, coincido 101 %
  • Muy didáctico.

    Señor Lechuda, usted debería ser profesor.
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