Interneteando por un sueño: la web como campo

Hace un tiempo que estoy observando un fenómeno social de internet, una transformación inevitable que se está consolidando y que es interesante ver. Antes que nada, cabe aclarar que mi visión puede estar viciada de subjetivismo, de alguna idealización extrema. En ese caso, estaría bueno que me lo hicieran saber.

Veamos el mundo útopico que reinaba en internet en sus orígenes. La web era algo nuevo, una especie de planeta primitivo con todo lo necesario para el surgir de la vida. Así fue como empezó a bullir lentamente, a través de listas de correo, páginas personales, web-rings, foros, etc.. De algún modo todo era bastante marginal (sino lo recuerdan basta con pensar en esa idea del geek sin vida que minaba la imaginación de los no iniciados), no había ni podía haber expertos reales, y de algún modo todo se regía por una cierta improvisación. Hoy tenemos estándares de todo tipo, hemos introducido la semántica vía XML y ciertas convenciones de uso que se fueron sedimentando (sea cuál sea la razón de esto) y… he aquí el punto: hemos creado un completo campo nuevo para el surgimiento de una elite “internética”.

Para explicarme sobre esto voy a echar mano al amigo Bourdieu y su teoría de los campos. Una breve mutilación de sus ideas servirá para poner algunos puntos sobre la mesa. La teoría de los campos tiene por principal virtud ser un esquema para explicar (casi)cualquier fenómeno sociológico. Y dice algo así:

(…) un campo es un espacio social de acción y de influencia en el que confluyen relaciones sociales determinadas. Estas relaciones quedan definidas por la posesión o producción de una forma específica de capital, propia del campo en cuestión. Cada campo es —en mayor o menor medida— autónomo; la posición dominante o dominada de los participantes en el interior del campo depende en algún grado de las reglas específicas del mismo. El conjunto estructurado de los campos, que incluye sus influencias recíprocas y las relaciones de dominación entre ellos, define la estructura social.

Claro está, esa es una versión bastante poco apta para la divulgación bloguera, así que la vamos a diseccionar un poco. Básicamente Bourdieu dice que en torno a un capital (quién tiene la manija: el auto más grande, más plata, quién leyó más libros, o como dijo Esteban antes quién hizo más). Claramente ese capital lo construye el mismo campo, es decir… a los intelectuales no les importa quien tiene el auto más grande, pero en una picada en la calle, el que tenga el auto más grande será el “más groso”. Es decir que son las reglas de ese mismo campo las que definen que ese sea el capital. Ese capital representa la posición dominante, el poder en el campo, y todos los que estén en ese campo, pelean por ese capital, o se estructuran en torno a él.

¿Y qué tiene que ver esto con Internet, se preguntará Usted? Todo. Líneas arriba yo describía esa internet primigénea. Pero en torno a la web fue apareciendo un capital suculento. El campo se fue agrandando (y con eso su influencia social y sobre otros campos) y entonces empezaron a aparecer los aspirantes a cacique. Les podemos llamar gurús, personalidades, entrepreneurs (nunca emprendedor, ¿no?)… todos participamos de eso de algún modo: armando conferencias, escribiendo en un blog, creando Venture Capitals, haciendo ‘pitchs’, estando informados… Todos: que quede claro, TODOS, inclusive yo, que escribiendo este post intento ponerme en un lugar de observador. El objetivo final es tener la palabra y el poder por sobre el resto del campo. Y de hecho así funciona: si yo organizo una charla, no da lo mismo a quién invito a hablar; si yo hablo de los 10 mejores startups, no da lo mismo; si yo discuto sobre la calidad o éticidad de una campaña… Algunos saldrán detentando el poder (al menos por un tiempo, ya que esto cambia permanentemente) y en dicho rol serán en cierta forma los que dicten y reformen las reglas del campo, y señalen con su dedo los límites de los que están en la cúpula del campo y de los que no.

¿Y qué tiene de malo esto? Hay mucha gente trabajando para impulsar este sector, para hacerlo crecer, para hacerlo importante. Me parece una tarea faraónica que espero que continúe y no la desmerezco para nada, no es esa la intención. De hecho, pueden ver que esta actividad es, en realidad, una forma de aumentar la influencia de nuestro campo sobre los demás, una forma de insertarnos en el llamado “metacampo”, el campo de campos, la sociedad en su conjunto. Pero, lo que quiero es llamar la atención sobre la no transparencia de este mecanismo. No me refiero a transparencia en un sentido de las intenciones, sino en el de los resultados. No creamos que las decisiones que tomamos son inocentes, son simples, son transparentes. No venermos, animémonos a discutirlas.

Por sobre todas las cosas, este post es para señalar que, he aquí la paradoja, la fecundidad original de internet se empieza a ver viciada por los mecanismos que mencioné. Entonces desaparece el mito originario de “tuvieron una idea y se expandió por la web porque era buena”, para dar lugar a “tuvieron una idea y alguien los apadrinó, les dio capital y prensa”. Alguien que, en definitiva, desde la cima del campo podía decir “vos sí, vos no”, algo que, claramente, va en detrimento del talento y de la igualdad de oportunidades que tanta fama le dio a la web.

Bienvenidos a la verdadera web 2.0. Este fue el corte que tanto habíamos buscado para explicarla.

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