Inmunidad, impunidad, justicia y política. El caso Sarmiento.

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POR EL CORRESPONSAL HERNÁN – El tema del momento es la detención del padre de la jueza Sarmiento, de reciente fama por ser quien repuso a Redrado a cargo del Banco Central y frenó el uso de reservas para el pago de deuda. El tratamiento de los grandes medios, también conocidos como “medios serios” deja mucho que desear, porque hicieron sistemáticamente caso omiso o pusieron en segundo plano un dato no menor: la existencia PREVIA de una causa contra el señor Luis Sarmiento, dejando entender que esta era una causa armada ad hoc. Veamos rápido la construcción de los medios y la oposición:

  1. Una jueza independiente frena al gobierno
  2. En consecuencia, el gobierno arremete contra la jueza atacando a su entorno familiar

El punto 2 debe diseccionarse ya que fueron varias las acciones que pusieron en conflicto a ambos actores. Asumamos que hasta antes de este acto, la señora Sarmiento estaba siendo efectivamente intimidada por el Gobierno. Es difícil hacer la misma lectura de lo que sigue: por una causa abierta en 2006 la “vuelven a intimidar” dictando la prisión de su padre. Acá algo está mal, ya que:

  • O el gobierno tenía la bola de cristal y armó esta causa en el 2006 porque sabía lo que iba a pasar
  • O la causa existía previamente y entonces la que habría presionado con su actuar (según la lógica de estímulo-respuesta que se le está aplicando al gobierno) sería la “jueza independiente”

Una observación: ¿Quién intimidó primero? Honestamente creo que hay chicanas, pero de ambas partes. Sin embargo, una vez más los ciudadanos compramos pescado podrido y nos creemos (porque deseamos profundamente creerlo así) lo de la jueza independiente. Por eso hago hincapié en que el que sostiene la lógica de las represalias, debería usarla para leer ambas partes, o se convierte en tendencioso.

Lo que verdaderamente me preocupa de lo que estamos viendo es que, según la lectura de los medios y la oposición, a toda persona que se oponga fehacientemente a un gobierno, debería caberle una inmunidad judicial, así como a su entorno más cercano. Si bien es un tema interesante, porque toca los límites del sistema republicano: ¿tiene lógica darle inmunidad a un criminal en pos de protegerlo de una criminalización de la política? Obviamente sí en una realidad sembrada de paranoia en la que se cree fehacientemente en la persecución política. Pero esto tendría graves consecuencias, y también lejos estaría de la independencia de la justicia que tanto se pide, ya que la justicia debería cuidarse de no fallar o procesar a ninguna persona de la que cual se podría llegar a sospechar que se la está usando como factor de “presión”. Además, una medida así sólo crearía una casta de impunes dedicados a la contienda política, y ambos protegidos por esta desjudicialización preventiva de la política. En este caso, concretamente: si el padre de una adversario político del gobierno fuese un delincuente, ¿estaría mal que se lo procesara? Al parecer, para la Argentina de hoy un delincuente que odia a la misma gente que uno se convierte automáticamente en alguien que amerita protección. Pero seguramente un juicio contra un pariente de los Kirchner sería tomado como “justicia contra una familia corrupta” y no un acto de presión. Y acá vuelve a ser inevitable destacar que no fue inocente el hecho de ocultar que existía una causa previa, ya que era la única manera de hacer creer la versión de la jueza inocentemente perseguida. La intención fue claramente dar a pensar que se había “plantado” una causa en respuesta a la actuación de la jueza (una vez más, lógica estímulo-respuesta). Supongamos que es cierto que el gobierno ordenó acelerar esta causa para presionar a la jueza, entonces, ¿por qué tanto empeño en ocultar los delitos por los que se lo acusa y desde cuándo se lo acusa? ¿Por qué tanto empeño en retratarnos un anciano débil y enfermo? Para hacer una demonización del gobierno sin fisuras. Al parecer, tanto nos subestiman que escamotean y moldean los datos que nos podrían confundir ante “la verdad”.

Así como no parece casual la detención del padre de la jueza: ¿es casual que sea la hija de un presunto ex represor la que le haya dado al gobierno uno de los reveses más vivados de los últimos tiempos? Piensenlo. Hay que dejar de que el odio contra los Kirchner se convierta en amor hacia los que comparten el enemigo con uno, que bien pueden ser de la peor calaña. Creo que es evidente que la jueza Sarmiento y todo su entorno odian al oficialismo, algo que mancha bastante su accionar presuntamente apolítico (aunque pueda haber fallado de manera técnicamente correcta). La guerra sucia se está reeditando, y nosotros la estamos comprando y apoyando de vuelta. No podemos defender a criminales sólo porque atacan al mismo enemigo. Temo que el pueblo le esté dando la re-bienvenida a la más recalcitrante, sanguinaria y corrupta derecha que haya existido jamás por estas tierras. Y encima felices, creyendonos así los defensores de las instituciones. Ojalá me equivoque. Ojalá pronto podamos reclamar salir de esta falsa dicotomía en la que se nos ha puesto y nos hemos metido; sólo así podremos evitar la pendularidad de odio que nos viene destruyendo desde hace al menos 65 años.

PD: Es interesante ver el polémico acercamiento que está intentando Mujica del otro lado del Río de la Plata. Cuestionable por derecha, pareciera querer evitar la revisión del odio que finalmente se está dando en Argentina.