La argentinidad… bancaria
POR EL CORRESPONAL HERNÁN – Muchas veces hablamos, como argentinos, de las ‘cualidades’ de los argentinos. De los defectos de este país, de los problemas, de los vicios estructurales, de la personalidad presuntamente inherente, hasta del ‘gen argentino‘…
Hoy voy a tocar un tema que debería ser mucho más caliente de lo que es, y que aún así, ha sobrevivido indemne a la furia desatada desde el 2001: los bancos argentinos, o, en otras palabras, la banca local.
¿Y cuál es el motivo del rant? Los costos de mantenimiento de las cuentas en nuestro país. Para esclarecer esto, paso a dar la definición clásica (palabras más o menos) que reproducen todos los manuales de derecho comercial sobre “operación de banco”*:
La operación de banco es la actividad de tomar dinero para darlo en préstamo. [También mencionada muchas veces como "intermediadora de crédito".]
¿Cuál es el punto de esto? Parecerá una obviedad, pero el negocio del banco, por su definición, está en la intermediación, en pagarle menos al que deposita dinero que el que cobrará por prestarselo a un tercero. Técnicamente hablando, en la diferencia entre la tasa activa y la tasa pasiva. Es decir, el negocio es tener la plata para poder usarla (prestarla). Y sí, todo esto parece una verdad de perogrullo, pero, ¿alguien me puede explicar entonces por qué en Argentina todos aceptamos como una obviedad que por una cuenta bancaría haya que pagar algún costo, cualquiera que éste sea?
[Acá insertaría un ejemplo actualizado de diferencia entre las tasas activas y pasivas, para dar una dimensión del negocio bancario. Pero no los tengo a mano y no los encuentro fácilmente en internet (¿casualidad?). Los invito a compartir las tasas que están pagando por algún préstamo personal, y les cuento que del otro lado de la vereda -por un plazo fijo-, se está pagando alrededor de un 8~9% anual, el pico el año pasado fue de alrededor de 14%.]
Como usuarios, deberíamos exigir al menos una cuenta básica totalmente gratuita. Pueden notar si investigan un poco, que en el vecino país de Uruguay, sólo te cobran costo si tus depósitos descienden de cierta cifra [dato Banco de la República]. Eso es lógico, de acuerdo a la definición esbozada más arriba: una cuenta sin dinero no es negocio para el banco, pero una cuenta con dinero sí lo es, y por eso incentivan esto último con el premio del “no costo”. Entonces en Argentina, ¿en qué momento histórico decidimos aceptar el oligopolismo que dictó que “el mantenimiento de las cuentas se paga” fuera algo normal? Invito a los más grandes y memoriosos a desentrañar ese oscuro momento de la argentinidad. Por otro lado, los invito a proponer ideas para cambiar esta situación. De hecho, aunque no sea cierto que haya existido un momento en que no se cobraba, el argumento sigue siendo válido. Vale aclarar que la “cuenta sueldo” no es la opción que aquí exijo, porque la única diferencia es que el costo del mantenimiento se transfiere a la empresa, pero sigue existiendo.
Y para finalizar, voy a citar a uno de los próceres constructores de nuestro país, en este caso, Dalmacio Velez Sársfield:
Artículo 796.- Las partes fijarán la tasa del interés, comisión y todas las demás cláusulas que establezcan las relaciones jurídicas entre el cliente y el Banco.
Yo nunca pude fijar de común acuerdo una tasa, comisión o ningún otro ítem. ¿Ustedes?
*La cita se la debo a las clases de Derecho Comercial de Pisani, en mi paso por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, año 2004. Se aceptan más precisiones y correcciones, e inclusive, desacuerdos.
