Gobierno, Fibertel y Conectividad
Si. Es el post numero diecisietemillonescientocuarentamilnovecientosonce acerca de Fibertel y el Gobierno. ¿Hay necesidad? Tal vez. Es que no encontré ninguna posición que refleje de manera siquera cercana algunas de las reflexiones que me generó el hecho.
Hay que arrancar por separar la paja del trigo. En este caso tengo antipatía tanto por FiberTel (y Clarín) como por las formas que el Gobierno del FPV tiene para llevar a cabo sus resoluciones. Sin embargo si se desea hacer un análisis moderadamente objetivo coherente se tienen que dejar las apreciaciones personales de lado.
La sintética cronología nos dice que la anterior encarnación de este gobierno aprobó la injustificable fusión de Fibertel y Multicanal (junto con sus subsidiarias) creando un monopolio de facto en el área de TV por cable. El mayor beneficiario fue, por supuesto, Clarín, quién está (¿estaba?) en el peligroso lugar de ser dueño de a) los contenidos, b) los medios, c) algunos soportes y d) los canales de distribución.
Algo pasó entre el gobierno y el grupo Clarín (mataría por saber qué, y no fue la cobertura de la “pelea con el campo” eso fue una consecuencia y no una causa), se rompieron relaciones y comenzó una nefasta guerra. Dos breves pensamientos en cuanto a esto:
- El ejecutivo tiene, dentro de sus muchas tareas, la obligación de lidiar con los intereses de diferentes grupos de poder. Aún así no es el lugar de un gobierno entablar una encarnizada lucha como la que estableció con Clarín. Si una empresa actúa por afuera de un marco regulatorio es trabajo de los 3 poderes re-encausar las cosas.
- Clarín no es un medio o un conglomerado de medios. Es un grupo de poder con agenda propia que, de paso, es dueña de medios de comunicación. Y una agenda que ha probado ser nefasta para los argentinos en el pasado. El peligro que se corre es que muchos, por antipatía a los K, se sientan inclinados a sentir simpatía (¿empatía? ¿Síndrome de Estocolmo?) por el grupo.
Ahora parece que FiberTel es solo una batalla más de la lucha Gobierno-Clarín. Es, obviamente, una forma que tienen Nestor y Cia. de propinarle un buen golpe económico al grupo, sin embargo si FiberTel, Cablevisión y Clarín no hubieran incurrido en una falla, la Secretaría de Comunicaciones no habría tenido forma de que le suspendieran la licencia.
Pueden decir lo que quieran del ejecutivo pero no son ni tontos ni desconocen la ley. Tampoco tienen un poder judicial tan subordinado como quieren hacer creer algunos. El análisis legal se lo tengo que dejar, necesariamente, a otros mas versados en tales temas.
Debe decirse que aunque el fondo esté bien (la caducidad de la licencia) las formas siguen siendo horrorosas (un atropello poco planificado, afectando a los clientes).
Lo que sí debería ser materia de análisis y discusión pública (y que sigue sin serlo) es la falta de una política nacional (o políticas locales, con la excepción de San Luis, un caso que debería analizar en otra oportunidad) de conectividad. Alguno podrá decir que tal planteo no es prioritario en un país con pobres y desposeídos; que para el “ferretero de la esquina” no es necesario tener banda ancha. Hoy no. Pero ¿y dentro de 10 años? La tendencia es que la necesidad de conectividad es cada vez más común y crucial. Países que no planifiquen y fomenten crecimiento y competencia en el sector van a quedar inevitablemente relegadas ante aquellos que si lo hagan.
Más aún, en un país tan centralizado como lo es Argentina, con tanta “geografía desaprovechada” lograr que los ISPs provean de igualdad de oportunidades tanto al interior profundo cómo a los centros urbanos debería ser una obligación.
Pero una vez más el árbol nos tapa el bosque. El ataque sobre FiberTel es una acción definitivamente equivocada en cuanto a la ejecución, sin embargo levantó muchos comentarios y reflecciones completamente irrelevantes, como por ejemplo que la eliminación de un jugador va a hacer que se disparen los precios de los ISPs: Errado. ¿Nadie notó lo “parejo” de las ofertas de conectividad entre todos los ISPs? Los precios se pactan tras bambalinas. En Argentina no existe competencia entre los proveedores de Internet, simplemente se reparten la torta.
Como consumidores los Argentinos damos asco. Lisa y llanamente. Toda la indignación que ahora veo con respecto a este tema: ¿dónde estaba a la hora de reclamar que FiberTel (o las telefónicas) provean un servicio decente con una atención al cliente pasable?
La ofuscación debe servir para algo más que para caldear los ánimos, sino no hay construcción posible.
Apendice I: Twitter como “la voz de la calle”.
Dado que lo de FiberTel es un problema que afecta a “usuarios de internet” la voz de la calle, otrora protagonizada por un mobilero en alguna parada de bondi ahora se ha simplificado y economizado a vanas (e inútiles) búsquedas en Twitter.
El resultado de búsquedas en Twitter sobre temas más o menos actuales y comentados va a dar como resultado opiniones de todo tipo. Utilizar solo algunas (las convenientes) o usarlas todas como “muestreo” son practicas absolutamente irrelevantes desde tanto el punto de vista estadístico como periodístico.
El epítome de la idiotez es ésta nota de La Nación acerca de los hashtags #fibertel vs. #fideltel.

Pero hay más ejemplos. Hay otra nota de La Nación que está adornada con algunas citas que parecen twitts pero no lo son. Son demasiado largas y los “usuarios” no existen. ¿De donde salen los testimonios? Nadie lo sabe.
Los canales de noticias y noticieros no han tenido un tratamiento mucho más feliz al respecto, tampoco. Parece que los “expertos en tecnología” de canales como TN ahora pueden justificar su sueldo no haciendo análisis conciensudos de la situación del mercado tecnológico en Argentina sino haciendo búsquedas en Twitter (y twitteando pelotudeces).
La pregunta de “¿cuál es el valor periodístico real de un Tweet?” es una que debemos comenzar a hacernos. Definitivamente depende del momento y la fuente, dado que alguien posteando que se cayó un avión en el Hudson o, para traerlo a lo local, mandando fotos del derrumbe de Villa Crespo es mucho más relevante que alguien diciendo “no quiero cambiar mi mail arroba-fibertel “.
Porque, imaginemos por un segundo que la suspensión de la licencia es jurídicamente válida, aún con los inconvenientes que eso plantea para los usuarios (reales ellos, los inconvenientes, claro) ¿estaría mal hacer cumplir la ley?. O acaso una ilegalidad conveniente es preferible a una legalidad inconveniente.
El barómetro de la opinión pública siempre fue relativamente fácil de manipula, ahora lo es mucho más gracias a Twitter y Facebook y las búsquedas selectivas de opiniones que se amolden al punto de vista que se quiere expresar.
Apéndice II: Siempre Oportunistas.
Si hay algo que me molestó un poco más que el tratamiento del tema por parte de los medios ha sido como se lo usa políticamente. Por gobierno y por oposición.
Gente que en su perra vida ha planteado un plan para modernizar la infraestructura de conexión existente ahora se siente movilizada a involucrarse. Unos para hacer cumplir la ley (o eso dicen) otros para “evitar el atropello” y defender a FiberTel. Como si Clarín necesitara que lo defiendan. Porque defender a Clarín no es defender la libertad de prensa. Que no nos vendan ese buzón.
Apéndice III: Sobre libertad de prensa.
Ojalá que no me equivoque, pero yo no siento que haya un ataque a la libertad de prensa como expresan algunos. La verdad es que si enciendo la TV, visito portales de noticias en Internet, escucho la radio o leo un diario lo más preponderante son críticas al gobierno. Más que a De La Rúa (el peor presidente de la historia Argentina), más que a Menem (probablemente el más corrupto y el que le causó el peor daño), más que a Alfonsín (que a su favor tenía ser honesto, pero que no supo lidiar con el Peronismo ni la economía, pero que también era detestado por los medios de prensa al final de su mandato).
Entonces por qué habría de creer que hay persecución ideológica cuando clarin.com tiene millones de visitas, “La Pando” puede decir barbaridades que me retuercen el estómago, y Morales Solá puede sembrar el pánico con frases del calibre de “no nos van a callar, aún si esta saga tiene que terminar con un muerto“. Qué poca memoria, que falta de responsabilidad.
Es mucho más peligroso para la libertad de prensa la concentración de poder. De todo tipo.
Si el gobierno (o la oposición) fueran inteligentes propondrían una ley de gasto de publicidad oficial para acallar voces críticas o disminuir sospechas en cuanto a utilizar esos recursos como herramienta de presión. Claro que ni los actuales ni los potenciales futuros dirigentes quieren tomar tal medida que serviría, justamente, para quitar un arma de extorsión que si le hace daño a la libertad de prensa.
Claro que del otro lado del mostrador no son nenes de pecho. Es sabido que, con la excepción de unos pocos medios con suficiente peso propio, Clarín hace imposible que los anunciantes pongan pauta en la competencia. Eso no es atentar contra la libertad de prensa ¿no? Ni que hablar de la reunión Magnetto + “Peronismo Federal” que fue pensado como una provocación (y puede haber desencadenado el tema Fibertel, no es descabellado pensarlo).
Los K son bastante poco felices para tratar con la prensa. Son bastante poco felices a la hora de la transparencia y a la hora de decir la verdad, sus formas son horrorosas y agresivas. No siento que sea un gobierno que me representa, pero tampoco siento que sea un gobierno que ataca a la libertad de prensa. La lucha Gobierno-Clarín no es ideológica, es una pelea de poder.
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http://nerd-progre.blogspot.com Fernando Cassia

