La muerte del contexto
Dice la escuela de marketing de la revista wired que para obtener gran número de clicks y de menciones hay que matar algo. Es con bastante orgullo entonces que presento ante toda la audiencia de este blog la primicia de la muerte del contexto.
El fallecimiento del susodicho no se da por causas naturales. Hay asesino y cómplices. Hay móvil . Hay oportunidad. No hay coartadas.
Irrespetuoso con la historia de los policiales negros voy a comenzar el relato despejando la incógnita, develando la identidad de aquello que -con el arma aún humeante- fue descubierto en la escena del hecho y con pruebas irrefutables en su contra.
Señoras y señores: quien mato al contexto fue Twitter.
[rumor en la sala]
La evidencia se presentó fue a partir del tristemente célebre tweet de Alejandro Rozitchner (borrado ya) que rezaba:
El muchacho chino que murió en el derrumbe me dio mucha pena, me hizo dar cuenta que a los chinos los quiero un poco
La frase, repetida, enviada, compartida, levantada por medios masivos y mostrada hasta el hartazgo, es el más claro ejemplo del fallecimiento del contexto.
Si uno la lee en abstracto puede inventar lo que quiera. Que es racismo, que es amor por los chinos, que es ironía, que es idiotez, cualquier cosa.
Lo triste es que, al ser un tweet, no queda más opción que leerlo en completa abstracción y carente de contexto, porque no existe tal cosa en el nuevo medio, el más querido por famosos e ignotos.
Lejos estoy de comulgar con el Sr. Rozitchner en cuanto a su ideología y muchos de sus puntos de vista, pero no por ello puedo dejar pasar el injusto trato que se le dió a tan infeliz frase. Y digo infeliz por la “cola” que trajo, no por la frase en si. De poco sirvió que escribiera un post exlicándose, posiblemente porque daba un contexto no gozó de la popularidad del tweet original.
Desde tiempos inmemoriales es deporte de la humanidad toda juzgar al otro con poca información. Desde prejuzgar a un compañero, a pensar que el mundo era plano porque no se podía ver con suficiente perspectiva. Uno creería que en la “era de la información” tales tendencias se revertirían o, cuanto menos, disminuirían. Error. Grueso error.
En algunos casos por la sobrecarga de información y en otros -como el de twitter- porque se aísla la información de (casi) todo contexto, parece que ésta se ha vuelto la era del malentendido y la mala interpretación.
Twitter, efectivamente, ha logrado eliminar por si solo un nivel más de lectura. Orgullo posmodernista.
Más allá de análisis filosóficos o antropológicos es evidente que las relaciones humanas a través de medios como Twitter deben ser vistas bajo otra luz. Sin hacer juicios de valor tenemos que re-educarnos para la vida sin contexto. Tanto en el papel de emisores como en el de receptores es necesario acostumbrarse a que las formas de comunicación más idiotas son las que reinan.
Posts Similares
- Sobre la ley de medios
- Demasiado inocente
- La era del olvido
- ¿Es un Tweet una prueba?
- La web encontró su marca… desgraciadamente


Pingback: Week-Log.373 | Shft
Pingback: Week-Log.373 | Shft