Esa distorsión llamada iOS
La llegada de los dispositivos móbiles como terminales todopoderosas vaticinada desde 1998 parece estarse materializando al fin. En 2009 y 2010 la venta de teléfonos celulares con una capacidad de procesamiento más o menos potable (alias “smartphones” ) se ha disparado, transformándose en el sub-segmento de mayor crecimiento.
Semejante explosión se cimienta sobre el impulso inicial de Apple y la posterior llegada de Android al mercado (ayudando a varios fabricantes a encontrar sus propias cabezas).
La mayor revolución esta dada, sin embargo, no por los dispositivos en si sinó por los ecosistemas económicos que se crean alrededor de los mismos. Una pieza fundamental de la estrategia tanto de Apple como de Google (y de Microsoft, aún sin impulso, ya llegaremos a eso) son las app stores. Lo que permite la lógica de crear una plataforma con un kit de desarrollo (SDK) y una forma simple y directa de comercialización (centralizada en un único agente) es que los desarrolladores puedan dedicarse a lo que mejor saben dejando a otros las cosas engorrosas como el manejo de transacciones, gran parte de la promoción, etc.
El anverso de esa realidad es que centraliza el poder de decisión y el curado en una única entidad que puede decidir prima facie que tal o cual aplicación no es apropiada, no se ajusta a los estándares o “no me gusta su cara”.
Apple cuenta con la simpatía de un grán numero de desarrolladores por un par de razones muy simples:
- First mover: fueron los primeros en crear un app store y un SDK (popular)
- Volúmen y segmento: los iPhones se vendieron como pan caliente, particularmente en sectores de un poder adquisitivo importante.
- El SDK restrictivo, si bien puede ser motivo de protestas, resuelve muchos problemas de antemano.
Estas ventajas hacen que Apple tuviera una posición dominante y con tendencia a lo hegemónico hasta la aparición de otro gigante en escena: Google.
La introducción de Android no fué nada simple (ni económica). Le llevó a google 4 años de desarrollo seguidos de dos años de presión, desafíos, incentivos, sociedades y mercadeo para comenzar a imponer el producto.
El éxito de Google Android se debe a varias razones:
- Para los carriers (Movistar, Claro, Verizon, etc.) no es conveniente tener un monopolio de proveedores del lado de los smartphones. Eso los hace ver a las alternativas con mejores ojos.
- Para los fabricantes es la única opción viable. Incluso una empresa con los años y experiencia de Nokia no ha dado pié con bola en lo que al OS respecta, Maemo y Symbian son resonantes fracasos.
- Google invirtió mucha plata en en proyecto (algo que no es garantía de éxito, pero que en combinación con los otros dos factores es determinante).
Una de las barreras más dificiles de superar para Android ha sido generar su propio ecosistema de desarrolladores, para lo cual intauró cosas como concursos de aplicaciones que repartían premios por 10 millones de dólares,
Sin embargo ésto y con Android sobrepasando en marketshare a los iPhones aún hay más desarrolladores y apps para iOS que para Android. La tendencia apunta a que eso cambien durante el primer semestre de 2011, pero los números demuestran lo dificil que es hacer mella en el mercado.
Se necesita er un competidor muy fuerte, con muchos lazos en la industria y mucha plata en el bolsillo para lanzar un nuevo OS en el mercado de móbiles, no porque crear un OS sea algo imposible (si bien si es muy dificil) sinó porque es muy dificil replicar el ecosistema de desarrolladores, requiere paciencia y está casi absolutamente fuera del control de quien deee lanzar el sistema operativo.
Ese es el escenario con el que e enfrenta Windows Phone 7. La versión es una evolución de vario grado de magnitud con respecto a la 6.5, con una interfaz novedosa (¡Al fin!), pero con pocos desarrolladores trabajando en apps.
Ahora ¿Qué sucedería si existiera una tecnología capaz de permitir el dearrollo de aplicaciones, que fuera transversal e independiente de lo OSs, fuera abierta y mantendia por una organización sin fines de lucro?
Se llamaría WWW.
Una entidad como el W3C podría, tranquilamente, regular y reglamentar un estándar global de apps basado en lo ya existente. Claro que para eso debería haber voluntad de las partes para que suceda. Y eso lo veo bien dificil, porque las aplicaciones representan un revenue stream que nadie está dispueto a dejar ir.
Vamos a ver si los mercados son realmente inteligentes y se autoregulan.
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