El futuro de la comercialización de la Música

Mucho se viene hablando desde hace años acerca de la piratería de música. Los argumentos se vuelven repetitivos y aburridos; desde que es tan ilegal como robar un auto hasta el “copiar no es robar“. Desde hace unos meses en las comunidades on-line de habla hispana se habla mucho acerca de la ley Sinde, y las diferentes voces a favor y en contra.

Ahora los diferentes puntos de vista suelen tener dos problemas fundamentales:

  • Se los intenta encarar desde el punto de vista ético-moral: está mal, es robo, los artistas cesan de lucrar, se pierden puestos de trabajo y una larga serie de etc.
  • La industria musical se olvida del hecho de que los cambios en el soporte tecnológico implican si-o-si cambios en la producción y comercialización. Preguntenle a los monjes del siglo XIV que opinión tenían de la prensa de Gütemberg sinó.

Makin music for moneyAmbos argumentos carecen de mucho sostén. La moralidad es una construcción intelectual humana que cambia con las sociedades, lo que se consideraba moral hace 50 años hoy es netamente inaceptable.

Con respecto a la tecnología sucede algo similar. El conocimiento avanza, sin importar quien quede en el camino. [Ironía] La gente de las grandes discográficas debe ser socialista dado que son tan opuestos al darwinismo social [/ironía].

Las piezas musicales como ente unitario existen desde siempre. Cuando vivíamos en grupos o tribus ya entonábamos un cantico. Mozart, Beethoven componían sinfonías, Los Beatles canciones; todas obras cerradas, unidades de música.

Lo que es único a la forma de comercialización que vivimos en el siglo XX y principios del XXI es la venta al menudeo de la música: en forma de disco y mas recientemente en forma de tracks individuales.

Pero lo cierto es que “ser dueño” de un álbum o canción no significa nada, lo que uno compra es el derecho a reproducirla para uno mismo; no se puede prestar, copiar, compartir o pasarla para una audiencia (si leemos la letra fina).

Bajo esa premisa modelos como el de Bandcamp, si bien resultan interesantes por su enfoque de pagar lo que uno quiera y pagar solo si algo es de nuestro agrado, siguen basádose en el concepto de pago por pieza musical al menudeo.

El futuro ya está aquí.

Leyendo un artículo sobre como Spotify está cerca de ser rentable se hace evidente que modelos de comercialización de música rentables son posibles. El modelo por suscripción es el único camino de comercialización viable de música de aquí a 5 años.

La idea de tener archivos de música en el disco rígido o en el dispositivo móbil (iPod, celular, etc) va a tender a desaparecer porque será mucho más conveniente conectarse a un servicio de streaming. A medida que la conectividad WWAN mejore veremos cada vez más sitios y aplicaciones dedicadas a tal fin.

Si uno piensa que se podría acceder a millones de canciones, sugerencias como las de Pandora (o Genius) a descubrir nuevos artistas y que nos podríamos olvidar de sincronizar los diferentes dispositivos tiene todo el sentido del mundo.

Entonces los usuarios no estarían pagando por música, estarían pagando por conveniencia. Y por eso si están dispuestos a sacar la billetera, ejemplos de eso sobran.

Por alguna razón, que le voy a dejar que analicen los psicólogos, antropólogos y sociólogos, la gente tiene una tendencia a no querer pagar por contenidos, pero si por acceder a ellos de manera conveniente.

Es posible entonces que dentro de una o dos generaciones de reproductores de música, celulares y afines tengamos este tipo de funcionalidad por omisión.

Bajo este modelo la figura de las discográficas cambiaría radicalmente, transformándolas en:

  • Curadoras, descubridoras y promotoras de música. Y/o,
  • Distribuidoras dueñas de (algunos? todos?) los servicios de streaming.

Veremos si la infame nube llega a la industria musical y su comercialización de manera definitiva.