Hace meses (literalmente) que le quiero contestar a Santiago Pochat (@sapochat) su post en Uberbin acerca de los ecosistemas digitales. Si bien coincido en el punto principal de:
Mi argumento, a pesar de reconocer el problema de que el dueño de la granja es libre de echar a cualquier peón a quien le ha asignado tierras, es que no reconocemos al dueño como tal.
No, todos nos creemos “dueños” de Twitter o Facebook, pero ¿acaso no lo somos?
Obviamente mi ultimo resumen bancario indica claramente que no soy dueño de Facebook pero sabrán entender el sentido figurado en el que expreso “ser dueño”.
Cuando era chico el “dueño de la pelota” cumplía, por lo general, con el estereotipo: el gordito no-muy-querible, definitivamente no-muy-buen jugador de futbol que se aseguraba su lugar en los equipos mediante el mérito de ser el poseedor del balón requerido para la actividad deportiva.
Inevitablemente sucedía que en algún encuentro el gordito se enojaba, se llevaba la pelota y… el juego no se acababa. Siempre había alternativas, crear “un fulbo” con cualquier cosa que se tuviera a mano o dedicarse -grupalmente- a hacer otra cosa (escondidas, escapadas en bici…).
Twitter y Facebook (y las demás) son las dueñas de la pelota. Pueden hacer de sus servicios lo que quieran. Pero el día que sus decisiones acaben con la diversión para sus usuarios de poco va a valer lo que tengan. Jugar solo con la pelota puede resultar bastante aburrido.
El “modelo de negocios” de los servicios de Social Media (si es que existe tal cosa) se basa en abusar tan solo un poco de los usuarios, presentando publicidad, minando sus datos a cambio de ciertas facilidades (reconectarse con gente que uno querría haber dejado en el pasado, escribir y leer boludeces en formato ultra corto…), el día que los inconvenientes superan a los beneficios los nenes se van a jugar a otro lado.
Entonces que los usuarios se sientan con derecho a reclamar un poco de la propiedad de los sitios en los que pululan no solo es natural sino que es beneficioso para los dueños de esos sitios, la pertenencia es un buen negocio.
Crédito de la foto: Phatcontroller.