Sale una muy interesante nota en el Technology Review que coteja los datos del precio de los alimentos con las revueltas sociales. Los datos, si bien intuitivamente naturales, no dejan de ser reveladores.
A medida que el precio de los commodities (los granos siendo parte de la categoría) aumentan también lo hace el desacato social.

Ya los romanos lo sabían, por algo eso de “pan y circo”.
La predicción que hace el estudio es que, de seguir la tendencia actual del aumento de precios, el mundo podría enfrentar revueltas masivas hacia finales de 2013. Sin entrar en paranoia hay un grado de veracidad en el análisis.
Más aún, y como bien se hace notar en los comentarios, parte del problema es que bajo muchos regímenes el precio de los alimentos está subvencionado por el estado. A medida que la crisis se agudiza y los costos de esas subvenciones suben ya no es posible llevar adelante esas políticas. El resultado es explosivo.
Además del criminal uso de alimentos como combustible, la otra razón de la suba de precios de los granos tiene que ver con la especulación.
Paso a hacer un resumen muy simple de lo que está sucediendo.
Historicamente los productores llegaban de manera mas o menos directa a los consumidores; si bien existían una serie de intermediarios (acopiadores, transportistas, mayoristas y minoristas) la cadena era simple (y necesaria).
Desde la desregulación de los mercados alimenticios existe una serie de intervenciones financieras; particularmente inversores y “futuros”.
Los inversores compran granos de manera indiscriminada como una apuesta económica. Toman ventaja de que pueden comprar enormes volúmenes para obtener descuentos de los productores, utilizan las leyes de oferta y demanda para vender los productos mas caros.
A esto se agrega una capa más que son los “futuros”. Los inversionistas venden granos que aún no han comprado. Es decir el “mercado” dice que la cocecha del año que viene va a ser mas redituable, y, para asegurarse un precio de compra se compran los granos a futuro.
Ambas operaciones agregadas son netamente especulativas y no agregan valor alguno.
Es llamativo ver como parecemos estar en una espiral descendente cuyas causas parecen ser siempre las mismas sin importar la arista que se explore: la intervención desmedida de los mercados netamente especulativos.
La especulación financiera no agrega valor en la mayor parte de los casos, pero drena a la economía real de recursos. Tal vez sea hora de repensar como hacemos funcionar el capitalismo.

