Hsieh y Jobs. Futuro y Pasado.
Cuando Jobs murió culminé mi post con:
Su pérdida marca el fin de una era. Brillante. Contradictoria. Rupturista
Steve Jobs como líder y Apple como concepción de empresa comienzan a hundirse, inevitablemente, en el pasado. No es un juicio de valor, es un proceso natural.
El fundador de Apple estaba, en cuanto al trato a sus subordinados, más cerca de parecer un CEO de la década del 50 que de uno del 2010. Si bien sus empresas vieron varias innovaciones corporativas, -por ejemplo la tan mentada ausencia total de comités-, este es uno de esos pocos aspectos en el que la manzanita no se distingue especialmente del resto.
No hay nada nuevo ni particular en ser completamente vertical, casi monárquico. Así funcionan el 90% de las corporaciones.
El 7 de Junio de éste año Steve presentó, en audiencia con el consejo de la ciudad de Cupertino, el proyecto del nuevo Campus de Apple:
Más allá de su aspecto, sus parques y demás detalles urbanísticos y arquitectónicos conceptualmente la idea pertenece al pasado.
El desarrollo urbano siempre estuvo subordinado a la actividad económica. Las primeras ciudades florecientes se hallaban cerca de las zonas aptas para cultivo (la medialuna fértil del Tigris y Eufrates, el Nilo, los estuarios de los grandes ríos de China e India). Saltando a la modernidad las industrias que requerían mano de obra reformaron las ciudades renacentistas en las oscuras urbes victorianas. Más adelante llegaron los suburbios. Hoy la urbanización está al borde de otro cambio. Su forma no es clara aún.
Entre el cambio de la necesidad de empleados -de mano de obra calificada pero poco creativa a individuos creativos siempre en búsqueda de estímulo- y los cambios que, sin dudas, va a introducir el cada vez más costoso transporte (no solo en términos energéticos sino de inversión).
La nueva nave nodriza de Apple sigue estando pensada con ese paradigma en mente. El trabajador que va y viene, que vive en suburbios cerca de ciudades.
La base operativa de Zappos se ubica, de entre todos los lugares del mundo, en Las Vegas. Y la interacción entre Zappos y Las Vegas es digna de estudio. Si bien los cuarteles centrales de la empresa se van a ubicar en el antiguo ayuntamiento de la ciudad (tomar nota del simbolismo) podría decirse que cada Bar, Restaurante y lugar público de la ciudad es parte de “la oficina” de la empresa de Hsieh:
In an unglitzy area of the city rarely seen by casino-bound tourists, Mr. Hsieh envisions, among other things, a zipline connecting bars, clubs and the Zappos offices.
El Sr. Hsieh imagina una linea punteada conectando a los bares, clubes y las oficinas de Zappos en una sección de la ciudad con poco brillo, poco visitada por los turistas ávidos de casinos.
Algo así es inimaginable para la mayor parte de las compañías, tan obsesionadas con el secretismo y hermetismo.
Este tipo de enfoque novedoso es solo uno de los ejemplos que se pueden citar. Zappos es también radicalmente diferente en su forma de contratar y tratar a sus empleados. El foco de la compañía está puesto en “delivering happiness” (título del libro de Hsieh). Y ese es el principal valor de la compañía. Una empresa que no tiene casi burocracia ni reglas, que son suplantados por su cultura corporativa.
En un panorama económico cambiante en el que la importancia de la producción creativa aumenta ejemplos como el de Zappos representan el futuro. La humanización de las corporaciones, del trato con empleados y clientes es una necesidad, no una estrategia de mercadeo.
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