Libres o Dominados

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Cuando Hernán Casciari tuvo la idea de que la cuarta entrega de la revista  Orsai llegara a las Américas desde España el 12 de Cotubre no contaba con la creatividad de la secretaría de comercio de la república Argentina. Ese hecho revistió de un simbolismo imprevisto y diferente del original a la entrega.

Lo que en los papeles parece simple y creativo, la Argentina siempre se empeña por complicarlo. Habría que hacer un estudio sociológico acerca de la tendencia de complicar la propia existencia del pueblo Argentino.

En ese afán de que el número de la balanza comercial de positivo sin importar nada, en Argentina se bloqueó, entre otras cosas, la importación de ediciones impresas (libros, revistas, etc.) producidas en el exterior, en particular aquellas de autores propios. Un gobierno que clama creer en la fuerza de su pueblo, la cultura, y otra sarta de características, termina actuando de manera corporativista, viendo solamente que el número al final de la planilla de zafar hoy.

Orsai es un esfuerzo cultural. Una revista en castellano que hace que extrañemos un poco menos las épocas de gloria de Sur. (Si, ya se, Sur fué fundada y dirigida por la muy-poco-Peronista Victoria Ocampo, pero su impacto histórico valida la comparación). Una iniciativa privada llevada adelante a pulmón.

Que un bien cultural se añeje adentro de un container es, por derecho propio, un crimen.

Casciari publica un pedido -casi desesperado- de ayuda. Su sueño, revista y editorial pueden ser llevados a la bancarrota gracias a la arbitrariedad Argentina. Pero hay algo en ese pedido que me hace ruido como argumento:

Yo estoy convencido de que si los que toman decisiones supieran qué es Orsai, se pondrían colorados por el malentendido. Nosotros también, desde nuestro pequeño ámbito, defendemos la industria y la cultura nacional. Es decir: estamos del mismo lado.

¿Porqué habría de liberarse Orsai y no un envío que contenga el “Manual del buen neoliberal por Donald Rumsfeld“? (Tal título es inventado, claro está).

El problema no es que  no nos dejen entrar Orsai, el problema es que no se deja entrar cultura, de la que nos gusta y de la otra.

Señalar a dedo que pasa y que no se vuelve prácticamente indistinguible de la censura.

Es otro capítulo más de la tendencia nacional a pegarse un tiro en el pie.

ACTUALIZACIÓN: Como era de esperarse, parece que Orsai se libera, como dio a entender Anibal Fernandez:

Anibal Fernandez: ¿Orsai? Todo OK

Esto deja bien en claro que en argentina ser “amigo del juez” sigue siendo tan beneficioso ahora como hace 150 años. La ley es igual para todos. Pero es más igual para algunos.

About Esteban Panzeri Glas

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