Sobre tablets

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La escuela más purista del diseño establece que un dispositivo altamente especializado siempre va a brindar una mejor experiencia de usuario que uno que pretenda hacer demasiadas cosas. Es ese principio el que yace detrás del concepto de los dispositivos touch. Dado que es imposible imaginar un objeto con todos los botones y perillas necesarios para cumplir con todo lo que pretendemos que haga, debemos conformarnos con la alternativa viable: una pantalla que muestre todos esos botones y perillas.

Ese es el fundamento de la “revolución” de las tablets. Hay varias implicaciones si partimos de la premisa fundacional del concepto:

  • El OS es (casi) completamente irrelevante para el usuario
  • El hardware solo importa en términos de durabilidad, form factor, conectividad y almacenamiento.
  • La real importancia es que “botones y perillas” podés usar (lease Apps).

Escribo estas líneas en una BlackBerry Playbook (voy a hacer una reseñita en algún momento), que me llevó a considerar como se construye el futuro inmediato de los dispositivos que ¿acabarán? Con los PCs.

Lo verdaderamente fascinante del concepto de las tablets es la ilusión de estar frente a una ventana transparente que permite hacer lo que uno quiera; jugar Angry Birds, tomar notas manuscritas (¿porqué alguien se haría tal cosa?), navegar en un browser sin que nada se entrometa.

Pero detrás de esa ilusión hay una serie de elementos que limitan esa experiencia de usuario, por sobre todas ellas están las app stores. La idea impuesta por Apple y adoptada por todos los competidores –que, al final del día, son Android y, muy por detrás Microsoft- crea restricciones que hacen que si yo decido comprarme hoy un iPad y mañana un Galaxy Tab, muy probablemente sufra tremendamente la falta de aplicaciones.

Entonces la relativa poca importancia del OS deja de ser tal (por eso el “casi” unas pocas líneas más arriba): lo que hace que la experiencia deje de ser una ilusión de transparencia son los app stores.

La pregunta es si existe vida después del app store, encarnada en la forma de las aplicaciones web ricas. Un experimento notorio de esto es el Cloud Reader de Amazon, nacido a partir de la necesidad de saltearse las restricciones que Apple intentaba imponerle  la hora de aprobar aplicaciones que cobrasen a los usuarios saltando a gran hermano  Apple.

Pero la verdad es que las aplicaciones ricas aún tienen un largo recorrido por delante para llegar a ofrecer experiencias de usuario similares y transparentes como las de las apps. Siguiendo con el ejemplo de cloud reader: permite hacer poco más que leer y sincronizar la posición de lectura, nada de poner bookmarks o notas.

Si yo pudiera inventar el futuro mi visión de tablet sería poco más que un browser potentísimo con una cache de próxima generación y acceso a los accesorios del dispositivo -cámara(s), micrófono, etc.-.

Tal vez la Kindle Fire vaya un poco por ese camino, con la implementación de la caché “inteligente” del Browser Silk basada en la nube de la propia Amazon, pero aún no va “hasta ahí” del todo.

Más aún, con Apple dominando firmemente tres cuartas partes del mercado de las tablets la batalla que van a presentar para perpetuar el modelo tradicional, inagotable fuente alternativa de ingresos, va a ser dura, muy dura.

About Esteban Panzeri Glas

Descripción

  • http://www.juandopazo.com.ar/ Juan Ignacio

    “Si yo pudiera inventar el futuro mi visión de tablet sería poco más que un browser potentísimo con una cache de próxima generación y acceso a los accesorios del dispositivo -cámara(s), micrófono, etc.-.”
    Esa era en buena parte la idea de webOS. Todas las apps son web apps en webOS.

    Y consecuentemente ahora se habla de que Amazon se lo compraria a HP.

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