99% ¿un problema de escala?

99% ¿un problema de escala?

Gracias a la crisis se han hecho notorios ciertas distorsiones en la distribución de la riqueza de varios países. Particularmente en los Estados Unidos, “we are the 99%” (somos el 99%) se volvió el mantra de las protestas del estilo #OccupyWallSt. La frase hace referencia al abismo de ingresos entre el 1% más acaudalado y el resto de la población*.

Pin: "We are teh 99%"Parte del problema podría radicar en la tendencia global de consolidación de muchos sectores productivos y de servicios. La tendencia por la que los pequeños jugadores de la economía se encaminan hacia la desaparición (según este excelente informe el 40% de la economía global está en manos del 1% de las corporaciones trasnacionales) va de la mano con la concentración de riquezas por parte de una pequeña minoría.

Es llamativo que una de las promesas de la internet, de la mano de la teoría del long tail, era equiparar la cancha y permitir competencia en iguales condiciones a todas las empresas, independientemente de su tamaño. Lo contrario parece ser lo que sucede.

Con compañías como Google o Facebook comprando cuanto germen promisorio existe, se hace insalvable la brecha de competencia. Pero eso es solo la mitad del problema. La otra mitad está representada por la tendencia, de muchas de las startups tech (y no-tan-tech) que están pensadas desde un inicio con su exit strategy enfocada en ser adquiridas por algún gigante (al menos en Argentina).

Las grandes corporaciones pueden darse el lujo de optimizar costos a fuerza de puro volúmen, atropellando -en muchos casos- satisfacción de clientes y empleados. La estructura piramidal se vuelve cada vez más escarpada, con las diferencias de ingreso volviéndose cada vez más obscenas.

Existen alternativas. “Big is the new stupid“, dice Bob Hoffman. ¿Será entonces que “Small is the new smart”? Puede ser.

En Alemania se fomenta la actividad de pequeñas y medianas empresas. Más que eso: la legislación beneficia a pequeños operadores regionales, poniendo trabas a competidores demasiado grandes. ¿El resultado?

  • Las PyMEs representan el 99.7% de las empresas alemanas.
  • Son responsables de el 50% del valor agregado total del país
  • Generan el 60% de los puestos de trabajo.

La segmentación y promoción de pequeñas empresas da como resultado que Alemania sea el 11avo país más equitativo del planeta (según el índice GINI; España es el 32, Argentina el 107), más aún si se traza una relación GINI/PBI es el país número 1.

Otro interesante efecto colateral es que el sistema bancario Alemán es el que mejor ha resistido los dos embates de la crisis (2008 y 2011) del G7. Como los bancos regionales son obligados a trabajar con carteras de préstamos y servicios al cliente su exposición a la debacle financiera fue menor que, digamos, en España o Estados Unidos.

Otra clave en ello: un sistema financiero puesto al servicio real de la economía, obligado a dar empréstitos al sector productivo es más sano que uno dedicado puro y exclusivamente a la “bicicleta financiera“.

Planteo entonces la hipótesis a desarrollar por este humilde blog en un futuro no-tan-lejano: Los países con mayor participación de PyMEs en la economía tienden a ser más equitativos.


*: Hay indicios de que el verdadero problema no es el 1% sino el 0.1%. Eso es otra historia.