Creatividad sistémica
Andy Stalman hace una excelente crítica de las empresas de principios del siglo XXI, llamándolas “un cuerpo sin alma“, por no fomentar activamente la creatividad. Desde hace ya un tiempo transitan por mi mente pensamientos similares. Algunos de ellos expresados en la forma de alegorías como la de la civilización y la barbarie, en las que intenté identificar las razones por las que las grandes corporaciones están condenadas por propia definición.
En una reciente conferencia, Clayton Christiensen prácticamente denuncia que la persecución desmedida de ganancias mata la innovación.
La lógica detrás de estas observaciones es una y la misma: la presión de vivir trimestre a trimestre, entregar un bottom-line saludable y gordo y márgenes “saludables” lleva a asesinar la planificación a largo plazo. Como bien señala Christiensen, este es un daño que se enseña a infligir desde las mismísimas Business Schools:
(…) driven by the pursuit of profit. That’s the causal mechanism for these things… The problem lies with the business schools which are at fault. What we’ve done in America is to define profitability in terms of percentages. So if you can get the percentage up, it feels like we are more profitable.
[Impulsados por la persecución de ganancias. Ése es el mecanismo causal para estas cosas. El problema está en las escuelas de negocio, están erradas. Lo que hemos hecho en USA es definir la rentabilidad en términos de porcentajes. Entonces, si podés subir ese porcentaje parece que somos más rentables. (Énfasis del Editor.)]
El ejemplo claro está dado por compañías como Dell, que han outsourceado todo, transformándose en poco más que una maquinaria de Marketing con pérdida casi total del know how de lo que debería ser, en teoría, su negocio: fabricar ordenadores.
En el largo plazo ese tipo de prácticas son completamente condenatorias. Cómo queda demostrado por la debacle de HP y la tambaleante situación de Dell, aumentar esos pocos puntos porcentuales de rentabilidad a costas de sacrificar conocimiento y generación de valor es darse un tiro en el pie.
En algún momento en la vida de cada empresa los analistas de negocio toman el control, los accionistas demandan resultados y los creativos retroceden, porque su naturaleza no suele ser la de agresivos corporativistas sino una un tanto mas bohemia (¡Atención! esto es una generalización).
Algo sucede con la escala, con el tamaño, como bien leí por ahí “Big is the new stupid” (post al respecto pronto). La globalización permite cometer errores fundamentales en aras de “es más barato allá” -algo que sirve de ventaja a los países periféricos-.
Hay una clara necesidad de una nueva escuela de pensamiento. Una basada en objetivos claros a largo plazo, como bien expresa la carta de Jeff Bezos a los empleados, hay que pensar en 5 a 7 años en el futuro, y no en 5 a 7 meses.
La única forma de ser exitoso en el largo plazo es sistemizar la creatividad. ¿Qué quiere decir eso? Hacer de la creatividad un valor intrínseco y premiado en todas las áreas de una compañía.
Es llamativo como en muchas compañías no solo no se premia la creatividad sino que, directamente, se la castiga. Si bien no todo impulso generador es sinónimo de riqueza para una empresa, suele ser un claro indicio de un potencial que, bien canalizado y dirigido puede ser altamente beneficioso.
Si bien no me voy a detener a analizar las razones por las que esto sucede, puedo imaginar a muchos lectores que hayan tenido el gusto de haber trabajado para una corporación asintiendo con la cabeza.
La innovación es, en algún sentido, un circuito que se retroalimenta: en medios que le son favorables tiende a crecer y multiplicarse, en aquellos que le son contrarios le es imposible sobrevivir, se extingue o migra.
Recientemente, analizando un caso en particular, reflexionaba acerca de su accionar. Desarrollan todos sus sistemas in-house, aún teniendo la opción de contratar o comprar productos similares. Lo que ello demuestra (o causa, no estoy muy seguro) es una continua búsqueda de resolver problemas de manera creativa. Ese espíritu se contagia a diversos sectores. Cada área desea resolver sus problemas de maneras creativas, y es una
Eso hace a la cultura. Hacer que “la forma en que aquí se hacen las cosas” sea a través de la innovación. Puede no ser el mas efectivo enfoque en términos monetarios y de resultados del próximo trimestre, pero es el más efectivo para generar valor real y, de paso, retener talento.
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