El futuro de la libertad en internet
En vano empezar con un excurso sobre lo bella que era la web hace algunos años, de eso ya se ha hablado de sobra. Pero esta semana algunas lecturas me hicieron pensar en lo acorralada que está, repentinamente, la libertad en internet. Por un lado, Mariano hablando (recordando lo que le pasó a Fabio) de Wikipedia y las comunidades, por otro la llegada ¿inminente? de Diaspora (que me envió una invitación para probar su versión alpha) me llevó a un interesante artículo en el blog Liberation Technology de Stanford, y, para culminar, la discusión sobre copyright, (otra vez) SOPA y Cuevana.
La cuestión de la privatización de internet está en boca de muchos (de los que nos preocupamos por estos temas), pero eso no amenaza para nada su crecimiento. Y esto es obvio en casos paradigmático como Facebook, cuyos dueños pueden decidir a discreción qué hacen con tus datos, tu cuenta y eventualmente, (¿por qué no?) tu opinión. Y es así, son espacios cedidos por empresas privadas a cambio de… bueno, de todo eso que mencioné.
Ahí entra Diaspora, un interesante proyecto, en los papeles. Para resumirlo de una manera muy esquemática, pensemos a Diaspora como el Firefox/Libre Office/Linux de las redes sociales. Claro, lo primero que se viene a la mente al comenzar a utilizarla (si alguien quiere invitación, pidan no más) es que, si su principal argumento para ganar territorio es que cuida tu libertad de una manera bastante más compleja de lo que la mayoría de la gente llega a preguntarse alguna vez, entonces está destinada al fracaso. A nadie le importa. Mejor dicho, el porcentaje de usuarios preocupados por esto es marginal. A menos que toquen la superficie -por ejemplo, un caso de censura explícita-, ningún usuario se va a rasgar las vestiduras y migrar, porque la lógica de las redes sociales pasa habitualmente por otro lado. [Para profundizar esto recomiendo enfáticamente el largo post de Liberation Technology.]
Ahora, el caso Wikipedia. Dicha enciclopedia es paradigmática de lo que muchos queremos: un proyecto libre, colaborativo, sin dueños… en los papeles. Resulta que como parte de la dinámica de cualquier proyecto de esta envergadura, Wikipedia comenzó a organizarse, a tener jerarquías internas, a controlar, a perder algo de la libertad que supuestamente la caracteriza (y creo que en gran medida lo hace). Pero esto no es una crítica ingenua: administrar un sitio como la Wikipedia es una pesadilla, sino echen un vistazo a la lista de informes de error. Lo que me hace pensar que, al parecer, la dinámica intrínseca de este tipo de organizaciones lleva inevitablemente a moderar su cometido original. Y de hecho, yo empecé a tener una paranoia a la hora de editarla, que me inclina más a preferir dar un paso al costado que a contribuir, cosa que se supone Wikipedia te anima a hacer como parte de su ideal. De esto también habla Liberationtech.
En las intrincadas discusiones sobre copyright no me voy a meter ahora, pero baste recordar que la regulación, desde siempre, ha buscado tener un punto que conciliara los genuinos derechos a la cultura, la información y la comunicación, y los intereses comerciales que (se supone) motorizan esa cultura (argumentación con la que estoy en completo desacuerdo). Pero ahora todo parece estar inclinándose hacia un mundo hipercontrolado que va a asfixiar la libre circulación de información. Y todas esas empresas que “democratizaron” internet dándonos acceso a casi todo, mostrarán que esto no era más que un espejismo y se convertirán en el brazo armado de las nuevas legislaciones para poder sobrevivir.

Entonces, una vez más me pregunto: ¿dónde va a estar la libertad en el futuro? ¿dónde vamos a escribir sin ser revisados o censurados, sin tener que atenernos a políticas cambiantes y a jueces parciales? La respuesta, quizás, es más simple de lo que parece, la respuesta está acá mismo. Sí, ya sé que “los blogs murieron”, pero eso es pura polémica. Sin embargo, el último reducto de la libertad no controlada (siempre que no se metan a censurar horriblemente los ISPs) está en los blogs personales, hosteados independientemente. La importancia de estos espacios se torna entonces crucial, y resurge especialmente cuando se manifiesta la censura en los otros nuevos lugares. Por eso, el punto que hay empezar a trabajar es un índice/buscador/red para potenciar esta proto-plataforma a través de algún tipo de unidad. Podría adoptar varias formas. Una sería algún estándar de nube de data capaz de ser levantada desde todos los blogs como punto de acceso a otros blogs. Otra podría ser una vuelta al típico blogroll (aunque creo que se queda corto hoy por hoy, aún siendo una de las pocas “herramientas” disponibles). O un buscador exclusivamente enfocado (pero ese tipo de organización centralizada correría los mismos riesgos que las otras). Las mejores opciones deberían explotar el poder de la atomización. El camino es complicado, pero el resultado vale la pena.
Queda un punto por resolver: ¿pueden todos tener su propio blog personal? Bueno, a riesgo de tocar un polémico tema que estuvo en la agenda un tiempo atrás, quizás el ultimísimo de los derechos por el que deberíamos reclamar sea el derecho a un humilde hosting gratuito donde poder expresarnos. Sería el paso más grande en libertad de expresión (y por consiguiente, en libertad) de los últimos 200 años.
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