La ley de Goodwin comenzó como un experimento y reza:
“A medida que una discusión online se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis, tiende a uno”
Pensada como una humorada y con la sola intención de transformarse en un meme (cosa que hizo logró exitosamente), se ha transformado parte del saber universal.
Pero el tiempo pasa y las cosas cambian, por ello es necesario evolucionar la ley de Goodwin. Propongo la siguiente reformulación o desprendimiento:
A medida que aquellos que pretenden regular Internet se quedan sin argumentos válidos la probabilidad de que se mencione la pornografía infantil tiende a uno.
Cada vez que sediscute la regulación (o no) de la Web, es prácticamente inevitable que alguna luminaria del pensamiento post-moderno saque a relucir el argumento de la pornografía infantil.
Como si el mero hecho de que haya una red relativamente libre hiciera que los pedófilos y explotadores existan.
La táctica de recurrir al peor enemigo imaginable para propiciar la implantación de regulaciones suele ser efectiva. Al fin y al cabo ¿quién no quiere luchar contra la pornografía infantil?
El problema es que se usan tales ejemplos extremos como táctica comunicacional y persuasiva con el único fin de justificar medidas pensadas, en realidad, para otros objetivos mucho menos altruistas.
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